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MUNDIAL

Monseñor Parrilla: obispo y profeta

Roberto Torres Collazo
Editor del colectivo Cambio Social, EE.UU

El 3 de enero de 1994 fallece en Puerto Rico el insigne puertorriqueño, obispo y profeta Antulio Parrilla Bonilla, sacerdote jesuita y Obispo Titular de Ucres. Como profeta denunció siempre y abiertamente el coloniaje y los abusos del gobierno de EE.UU a que es sometido el pueblo de Puerto Rico. Se destacó en su lucha por el Reino de Dios y su justicia, una persona disciplinada, humilde, alegre, de un gran sentido de fraternidad y profunda espiritualidad, quien queremos revalorizar su legado y de quien podemos aprender.

Nació en San Lorenzo el 6 de enero de 1919, sus padres fueron Pedro Pascual Parrilla y Agustina Bonilla López. Fué bautizado en la Iglesia Católica. Creció en un ambiente ecuménico, sus padres practicaban el espiritismo y su padre era ministro bautista. Estudió en la escuela elemental de su pueblo y sus estudios secundarios en la Escuela Superior José Gutier Benítez de Caguas. Trabajó desde 1936 a 1939 como pesador de caña en la Central azucarera de Fajardo Sugar Company. Trabajó también como lava platos en Nueva York en 1939 regresó a estudiar a la Universidad de Puerto Rico para finalizar un bachillerato en Administración Comercial con especialización en economía. Fué ordenado sacerdote jesuita el 3 de mayo de 1952.

Desde muy temprano se perfiló en la lucha por la justicia social y política, hasta llegar a ser independentista y socialista. Fué incomprendido, huvo intento de silenciarlo fué marginado por el episcopado y los sectores más conservadores de la Iglesia, cuando él mismo declaró más de una vez:

“Soy independentista por razones evangélicas, no políticas. En Puerto Rico para ser un buen cristiano hay que ser independentista”.

Estaba muy conciente de que el Evangelio trasciende todas las ideologías . Ironicamente basandose siempre en documentos de la misma Iglesia abogó publicamente por la libertad de Puerto Rico, por ejemplo citando la encíclica “Paz en la Tierra” del papa Juan XXIII dijo:

“No hay comunidad nacional alguna que quiera ser sometida al dominio de otra”. Añadía Parrilla: “Todos los pueblos, en efecto, han adquirido ya su libertad o estan por adquirirla, menos Puerto Rico”. Si estuviera hoy con nosotros todavía sería incomprendido debido a que la sociedad puertorriqueña es conservadora en términos políticos y religiosos.

Se consideraba para América Latina que el socialismo no podía presindir del cristianismo:

“En América Latina no podrá haber socialismo sin cristianismo”.

Similarmente lo que dijera Fidel Castro a unos de los padres de la teología de liberación el brasileño Leornardo Boff, que la revolución tiene que contar con la religión.

Era un obispo del pueblo, es decir, no andaba en limosinas, no era un obispo estar sólo en la iglesia, se le podía encontrar en calle caminando como otro más, una persona que saludaba y hablaba con todos, muy humilde y sencilla. A mediados de los años 80 tuve el privilegio de conocerlo, le hice una visita en el pueblo de Rio Piedras, me llamó la atención que residía solo en un humilde cuartito con sus libros y pequeña mesita.

Se solidarizó con las luchas del pueblo. Inspirado en el Evanegelio participó activamente en las organizaciones antimperialistas, en contra del reclutamiento militar, las luchas en contra de la guerra de Vietnam, por sacar la Marina de Guerra de Vieques donde fué arrestado, se destacó promoviendo y educando sobre el coperativismo. Organizó cooperativas parroquiales en casi todo Puerto Rico, se desempeñó como profesor del Instituto de Cooperativismo de la Universidad de Puerto Rico de 1968 a 1970 y funda el Centro Social Juan XXIII desde donde ejerce su trabajo pastoral escribiendo, da conferencias y colabora con diversos grupos de conciencia social. También escribía para el periódico “Claridad”.

Monseñor Parrila pese a ser marginado dentro de la misma Iglesia, no abandonó la Iglesia y siempre estuvo claro de su identidad como obispo:

“No soy político. Me considero pastor y obispo y sacerdote. No estoy afiliado a ningún partido político. Creo en la independencia de Puerto Rico por razones evangélicas, porque los signos de los tiempos van señalando hacia la total desaparición de toda forma de dependencia y dominio político”.

A su vez creía que el socialismo es donde el hombre y la mujer pueden alcanzar un verdaderos compromiso de amor a los demás: “Este socialismo tiene una gran fe en el hombre y le cree capaz de grandes cosas, hasta de heroísmo... y abnegación por los demás”. Era pacisfista pero comprendía en aquel entonces de los años 70 el por qué había gente que luchaba con las armas para liberarse de la opresión.

Fuentes:

Laboy Gómez, José, “Los Católicos Rebeldes En Puerto Rico Durante La Guerra Fría”. (2015). Publicaciones Gaviota, Rio Piedras, Puerto Rico.

Santiago Santana, Miguel, “Antonio Parrila Bonilla: obispo y profeta de Puerto Rico”. (2013). Editorial: Fundación El Piloto, San Juan, Puerto Rico.