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MUNDIAL

Reflexiones al vuelo sobre el neofascismo ESPECIAL PARA CAMBIO SOCIAL Parte II

Por Allen Pérez
ESPECIAL PARA CAMBIO SOCIAL
Cambrigde, Massachusetts, EE.UU

El fascismo no tiene género ni raza, o color de piel. Tal es una ideología de la muerte, una psicopatía. Tal es un fenómeno europeo y blanco que habla de sus ciclos decadentes. Ahora es la principal amenaza de la humanidad.

Las mujeres no son inmunes a esta desgracia. También han estado al frente de causas reaccionarias. ¿Qué dicen de Giorgia Meloni en Italia, de la exdictadora Jeanine Áñez en Bolivia, de Dina Boluarte en Perú, de Rosario Murillo en Nicaragua, o de la reelecta -con una clara y contundente aplastante mayoría- Marjorie Taylor Greene, una loca congresista estadounidense reverenciada en su geografía?
Este parque jurásico tiene mentoras -unas más vulgares o psicopáticas que otras- como la monstruosa hidra que se llamó Margaret Thatcher, precursora de un cierto neofascismo que se conoce como neoliberalismo: la doctrina económica de la muerte.

Su memoria es siniestra y tan fría como la de Hillary Clinton, quien no tuvo vergüenza en confesar al periodista Juan Gonzales de Democracy Now sus razones para justificar y apoyar en Honduras el golpe de Estado contra Mel Zelaya y permitir luego la llegada de Juan Orlando Hernández a la presidencia, un narcotraficante que enfrenta ahora un juicio por esa causa en Nueva York.

A veces, por tecnicismos, la injusticia prevalece: porque el halcón de la Clinton merece una porción del castigo que se le aplicará al exdictador hondureño cuyo régimen es responsable del asesinato de Berta Cáceres. Pero la democracia imperial estadounidense concede inmunidades inmerecidas y a se ensaña con gente honesta como Julian Assange.

Hasta el fascismo judío ha tomado Israel semejando en algunos aspectos al nazismo y que ha tomado sustancia y forma en el genocidio de Gaza El neofascista Benjamín Netanyahu hace yunta con formaciones igualmente extremistas como Poder judío, Sionismo Religioso y Noam, junto a los intolerantes y racistas fanáticos de Judaísmo Unido de la Torá y Shas. Junto a Likud, esta coalición conforma una mayoría parlamentaria de 64 escaños. Ahora Netanyahu y su ministro de Defensa, Yoav Gallant tiene una orden internacional de captura expedida por la Corte Penal Internacional. No solo eso: La Corte Internacional de Justicia le ordenó al régimen sionista (una democracia deshumanizada, supremacista, racista, y psicopática) no continuar con el genocidio y frenar la toma definitiva de Rafah.

También es cierto que lideres de Hamas sufren igual suerte: la diferencia es que no es por genocidio, sino por crímenes de guerra ocurridos el 8 de octubre. Para Israel y Estados Unidos el Derecho Internacional, Naciones Unidas, son papel higiénico. Biden y Blinken tienen sus manos ensangrentadas al jurarle lealtad al fascismo judío, tal como Pompeo y Trump lo hicieron. Se trata de esclavizar, humillar y diezmar al pueblo palestino. Israel es un Estado paria.

¿Cómo olvidar a la monstruosa mujer, Ayalet Shaked, exministra de Justicia, quien abiertamente justificó el exterminio de los palestinos? Un día antes de que el adolescente palestino Muhammad Abu Khudair fuera secuestrado y quemado vivo por seis jóvenes judíos israelíes, Shaked publicó en Facebook un llamado al genocidio de los palestinos. Entonces, esta siniestra mujer dijo”: «todo el pueblo palestino es el enemigo» y justificaba su destrucción, «incluidos sus ancianos y sus mujeres, sus ciudades y sus aldeas, sus propiedades y su infraestructura», incluso, también pidió la masacre de las madres palestinas que dan a luz a «pequeñas serpientes». Ayalet Shaked no es más pequeña que Hitler.

¿Y qué decir sobre la India de Narendra Modi y su Partido Bharatiya Janata (BJP), con pretensiones de convertirse en partido único, ya con lineamientos nacionalistas fascistoides no disimulados y cuya violenta política anti islámica incluye confiscación y destrucción de las propiedades de los musulmanes. Modi apoya y admira a Netanyahu y el apartheid israelí lo considera un modelo a aplicar en Cachemira.

El inicio del neoliberalismo y el surgimiento de Hindutva (nacionalismo hindú) significaron la sentencia de muerte de la justicia social y económica, lo que ha resultado en frenar la democracia y dar un gran paso hacia el autoritarismo con el apoyo de influyentes mujeres como la ministra Nirmala Sitharaman, y, la presidenta de la India, Draupadi Murmu, ambas leales al extremismo de Modi.

El fascismo en tiempos del neoliberalismo es múltiple y diverso, y con sus zigzagueos venenosos maniobra de manera híbrida. Y de esta mala empresa participan mujeres perversas e influyentes como Rosario Murillo, cómplice del presidente Ortega. ¿Y qué decir de Milei en Argentina? Hoy el fascismo está de moda y le es atractivo a las masas. Tanto así, que el fascismo puede instalarse mediante mecanismos electorales, algo parecido a los continuos y legítimos referéndums que Napoleón Bonaparte convocaba a menudo, a veces con entusiasmo popular, y que, para no ser mezquino o fanático, modernizó a Europa.
Pero esto enseña que bajo la palabra democracia los mecanismos electorales transparentes pueden contraponerse a las necesidades de justicia y libertad.

Elegir con una voluntad autónoma a nuestros representantes es solo una parte del ideal democrático, porque, por otra parte, la mayor tajada reside en el contenido y los frutos justos e igualitarios que la educación y el bienestar material deberían suministrar al ciudadano común en activa consulta colectiva. Observo que hay una tendencia global hacia el autoritarismo y el fascismo. La razón es que las democracias liberales no cumplen sus promesas y se adentran en el pantano del neoliberalismo. Las masas hartas y exhausta se atreven, por esa misma razón, a elegir gobernantes a psicópatas y extremistas.

La democracia puede hacer prisioneros y someterlos a la oscuridad, como en Platón y el Mito de la Caverna: “Están atados de manera tal que solamente pueden mirar hacia el frente, donde se encuentra la pared de dicha cueva en la que se proyectan unas sombras engendradas por un fuego situado en un pequeño promontorio interior y que ilumina unas figuras transportadas por otros hombres que caminan por un sendero, tras los prisioneros, y separado de éstos por un pequeño muro, como las mamparas de los titiriteros.

Estos caminantes llevan esculturas y figuras diversas, hechas también de diversos materiales, cuyas sombras son lo único que los prisioneros del fondo pueden ver, de forma que, para ellos, que no conocen otra cosa, aquellas sombras, son la verdadera y única realidad, y a ellas atribuyen los sonidos y palabras proferidas por los hombres que, tras ellos, transportan las figuras proyectadas.” (Enciclopedia Herder)

La humanidad todavía no reacciona lo deseable contra la ciclópea amenaza de hoy. Vivimos aprisionados en una caverna. La ignorancia y la crueldad multiplican su mala hierba. El mal está a la vista: África, gran parte de Asia, y de América Latina y el Caribe, son lugares donde las metrópolis sancionan al pobre y al inmigrante a pesar de que dichos imperios criminalizaron y esclavizaron a los nativos de sus colonias como ahora lo hace Israel.
La desvergonzada Francia se vengó imponiendo a Haití una deuda de reparación, castigándola por abolir la esclavitud y declararse independiente. Fueron 560 millones de dólares actuales, pagos que se hicieron en 64 años, con la complicidad tácita de Estados Unidos y Europa.

Y la democracia (la que de hecho existe y no la declamada en declaraciones políticas y libros de texto), exhibe con hipócrita sonrisa sus miserables fronteras, con sus torres y muros. La democracia urge de una radical revolución democrática si la humanidad no quiere perecer en el hueco cósmico de la nada.