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MUNDIAL

Jesús, esperanza y la depresión psicológica

Por Roberto Torres Collazo
Editor del Colectivo Cambio Social, Brasil
1ro. de Junio de 2023

La pandemia, la guerra entre Rusia y Ucrania, la inestabilidad económica mundial han agudizado y afectado la salud mental. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud hay más de 350 milones em el mundo padecen depresión aguda (2019), hoy debe haber aumentado. ¿Tiene la fe algo que decir?. Creemos que sí. Basta ojear los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y san Juan para observar que la vida de Jesús de Nazaret se caracterizó, entre otras cosas, por sus milagros y curaciones. Sanó en las sinagogas (lugares de oración, predicación y enseñanza) en las calles, en las casas, sanó ciegos, sordos, mudos, paralípticos, leprosos, personas con fiebre, con hemorragia, hidrópicos, lisiados y trastornos emocionales como la depresión.

Una muestra de sanación depresiva fue su relación de Jesús con una mujer “poseída” por un “espíritu”. Tengamos en consideración en la antigüedad las enfermedades físicas y emocionales eran atribuídas a los pecados en la tradición judeocristiana Juan 9,1-3 y espíritus o demonios. No tenían los conocimientos científicos, tecnológicos y teológicos que hoy disponemos. Lucas 13,10-13 nos dice: “Un sábado Jesús estaba enseñando en una sinagoga. Había allí una mujer que desde hacía dieciocho años estaba poseída por un espíritu que la tenía enferma y estaba encorvada que no podía enderezarse de ninguna manera. Jesús la vio y la llamó. Luego de le dijo: ‘Mujer, quedas libre de tu mal’. Y le impuso las manos. Al instante se enderezó y se puso a alabar a Dios”.

Es posible, según algunas teólogas y teólogos, que la mujer sufriera una grave depresión psicológica debido a sus dieciocho años de sufrimientos, ser mujer en una sociedad patriarcal, empobrecida y padecer parálisis, estaba encorvada dice el relato. Triple opresión: ser mujer, pobre y sufrir depresión. De acuerdo a la profesora de psicologia Sonja Lyubomisky de la Universidad de California, EE.UU. las personas con frecuente o severa depresión pueden sentir menos interés y placer en las actividades que disfrutaban antes, incluyendo el sexo. Sensación de flojera o agitación generalizada, problemas con el sueño, con la comida, falta de energía, sentimiento excesivo de culpa, frecuentes pesamientos sobre suicídio o muerte. Añadimos, tristeza.

La mujer del evangelio no podía mantener su cuerpo recto, tenía mucha dificultad para caminar y sentar. Psicologicamente así puede sentirse la depresión. Dieciocho años de sufrimientos, en la numerología bíblica significa esclavitud deacuerdo al escritor cristiano y psicoterapeuta Jeff Wolf. Después de tantos años sufriendo, marginada y humillaciones, posibles pensamientos de suicidio acudieron a su mente y la pérdida de la esperanza. El destacado psiquiatra y profesor Andrew Solomon, de la Universidad de Cornell, EE.UU, quien vivió intensos episodios de depresión, señala: “La esperanza es lo primero que desaparece”.

El relato de Lucas no pretende centrarse en el dianóstico, sino en la acción curativa de Jesús. Acción compasiva e indicadora que el Reino de Dios ha llegado, Lucas 11,20. Jesús no intenta demostrar con su poder que es Dios. Jesús puede curar, ayudar a sobrellevar o fortalecer a alguien con depresión de muchas maneras, por ejemplo por medio de la psicoterapia, la consejería profesional, inspirando la organización de una red de apoyo familiar, instando el acompañamiento de un amigo o amiga optimista, el acompañamiento de una comunidad de fe, de un pastor, sacerdote, rabino e imám. Como dice el monje católico y escritor brasileño Marcelo Barros: “Es a través de nosotros como Dios realiza su obra de salvación en el mundo”. También Dios puede infundir directamente en las personas depresivas pensamientos o sentimientos de esperanza y actuar de muchas otras maneras. San Pablo le recomendó a Timoteo un poco de agua con vino a causa de su enfermedad estomacal, I Timoteo 5,23, como prescripción médica de su tiempo así también cuando actualmente se tiene una condición mental se puede acudir a un profesional de salud mental. Y allí donde no hay o se atiende adecuadamente la salud mental las comunidades y pueblos deben exigirla. La salud física y mental es un derecho humano.

¿Para qué sirve la esperanza?. La esperanza sirve para esperar activamente que Jesús nos curará o ayudará a enfrentarla. Si buscamos ayuda, si miramos el lado positivo nuestra vida personal y la vida, ser optimista no es creer que vivimos en el mejor de los mundos, puede ayudar al deprimido y al que ayuda a un deprimido. También múltiples estudios demuestran que practicar frecuentemente el agradecimiento y la generosidad contribuyen positivamente a la salud mental. En cuanto a la generosidad los investigadores de la Universidad de Harvard Robert Walginger & Marc Schulz apuntan: “Las investigaciones nos dicen claramente que ayudar a los demás beneficia a quien ayuda. Existe una conexión tanto neuronal como práctica entre generosidad y felicidad”. O sea, hay una relación entre generosidad y felicidad que puede ayudar a curar, sobrellevar o prevenir la depresión. Sobre la gratitud el psiquiatra Christophe André: “El ejercicio de la gratitud es reconfortante. Y reconfortante conlleva algo que nos hace bien y algo que nos fortalece”. No significa que tenemos que ser generosos y agradecidos por conveniencia, sino hacerlo desinteresada e inteligentemente. Decimos inteligentemente porque hay algunos que se aprovechan o hacen daño a las personas generosas y agradecidas.

Quizas estes pasando o conoces alguien que está pasando por frecuentes o una severa depresión y como la mujer del evangelio Jesús desea sacarte o ayudarte a enfrentar ese estado de ánimo. No es fácil, pero tampoco es imposible salir de tu esclavitud depresiva o al menos sobrellevarla con la ayuda de Dios, si otros lo han hecho, ¡¿por qué tú no?!. Nadie es mejor que nadie. Hay esperanza, no todo está perdido. La depresión no es cosa del demonio, no es un defecto, no es estar “loco” o “loca” sino un estado de ánimo que puede ser pasajero, consistente o grave. Si es leve, como puede ser a causa del fallecimiento de un ser querido, un divorcio, la pérdida de empleo..., usualmente son temporeras, por el contrario si es frecuente o muy frecuente se debe buscar ayuda mientras simultaneamente pedir cura, fuerzas, iluminación y esperanza a Dios. Romanos 5, 3-4 nos dice: “No nos acobardemos en las atribulaciones, sabiendo que la prueba ejercita la paciencia, que la paciencia nos hace madurar y la madurez aviva la esperanza”.

Referencias

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Wolf, J. (2023, Second Edition). Mindemic: how faith can help us overcome the anxiety and depression crisis in America. Editorial Published by Resurgence Publishing: United States.