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MUNDIAL

Mundo: ¿Son los cristianos discípulos de un preso político?

Por Roberto Torres Collazo
Editor del colectivo Cambio Social, EE.UU
24 de marzo de 2021

La cristología del Nuevo Testamento dice que Jesús murió por nuestros pecados, Rm 8,25-26, 4,25, I Cor. 15,3-5, Rm 5, 6-8, I Cor. 1,13, 8,11, 2 Cor. 5, 14, Gal. 1.4, etc. Cierto, pero aún así se pueden sacar datos históricos tomados de entre los evangelios que sugieren que no lo asesinaron por ser bueno, que indudablemente lo era, fue por otros fuertes motivos como veremos a continuación.

En el siglo I Palestina estaba ocupada por Roma. En el ámbito religioso los judíos gozaban de cierta autonomía, en lo económico, los frutos de la tierras eran para los campesinos, pero los dueños eran los romanos y terratenientes. Encima de no ser dueños, tenían que pagar ocho tipo impuestos. La agricultura era de escaso desarrollo económico y la actividad económica dominante. La mayoría de los habitantes habían sido empobrecidos. La religión judía con sus normas, reglas, puritanismo, ritos, corrupción, su tradición y costumbres, junto al sistema político, se había convertido en un sistema opresión y excluyente.

Los líderes religiosos como los maestros de la ley, fariseos y escribas representaban el poder político debido a estar sometidos al imperio romano representado en Pilatos. Jesús critica la corrupción y la hipocresía: “Cuídense de esos maestros de la ley, a quienes les gusta pasear con sus amplias vestiduras, ser saludados en las plazas… incluso devoran los bienes de las viudas, mientras se amparan detrás de largas oraciones. ¡Con qué severidad serán juzgados!”, Marcos 12,38-40, Lucas 20,45-47, 11,43, Mateo 23,6-7. También le llama a Herodes: “zorro”. De acuerdo a Lc 13, 31-32 unos fariseos le avisaron que Herodes quiere matarle, Jesús responde: “Vayan a decirle a ese zorro: hoy y mañana expulso demonios y realizo curaciones y al tercer día llegaré a mi término. Pero tengo que seguir mi camino hoy….” . Jesús le dice a sus seguidores y seguidoras más cercanos que no sean como los gobernantes: “Como ustedes saben los que se consideran jefes de las naciones actúan como dictadores y los que ocupan los cargos abusan de sus autoridad. Pero no será así entre ustedes, antes bien, el que quiera ser el primero, que se haga el esclavo de todos”, Mc 10, 35-45.

La mayoría de los habitantes habían sido empobrecidos debido a que las riquezas estaban concentradas en manos de los poderosos. De aquí su radicalismo: “Ustedes no pueden servir a dos patronos… no pueden servir al mismo tiempo a Dios y el dinero”, Lc 16, 19-31. En Lc 18, 18-29 un rico le pregunta a Jesús qué debe hacer para ganar la vida eterna. Jesús le recuerda los mandamientos y el rico dice que todo lo ha cumplido. Pero le exige más: “Todavía te falta una cosa: ‘Vende todo lo que tienes, reparte el dinero entre los pobres, después ven y sígueme’ Lc 18,18-29. Dice el pasaje que el rico se fue triste Lc 18-29. Y el versículo 24: “¡Que difícil es entrar en el Reino de Dios para los que tienen riquezas!”. En Mt 19, 24: “Les aseguro: es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el Reino de los cielos”. El Reino de los “cielos” se refiere aquí a entrar en la dinámica del reino de Diós, no a la “otra vida”. También su dureza hacia las riquezas se puede ver en Lc 6,21, 12,16-21, Mt 13,22, 6,24. Por eso Jesús en un envío instruyó a su discípulos de “No lleven nada par el camino: no bolsa, ni pan, ni plata, ni siquiera vestido de repuesto” Lc 9,1-3. También Pablo le dice a Timoteo: “Debes saber que la raíz de todos los males es el amor dinero”, I Tim. 6,10 y la primera comunidad cristiana de Hechos de los Apóstoles 2,44, 4,32, anota que compartían los bienes en común: “Todos los que habían creído vivían unidos, compartían todo cuanto tenían, vendían sus bienes y propiedades y repartían después el dinero entre todos según las necesidades de cada uno”. Si Jesús estuviera físicamente hoy con nosotros quizás le llamarían “comunista” “extremista” “fanático” “agitador”….

A todo lo anterior, se suma que cuando saca los mercaderes del Templo de Jerusalén, también cuando en otros momentos llama felices a los pobres, cuando no respeta las tradiciones ni costumbres, no sigue al pié de la letra las normas religiosas y la ley, cuando cambia la concepción de Dios que tenían los líderes, Jesús se “echó la cuerda al cuello”. Es acusado en el tribunal romano, presuntamente de agitador, de oponerse al pago de impuestos, de autoproclamerse rey, Lc 23,2. También se presentaron falsas acusaciones, Mc 14, 56-59, Mt 26, 59-61como de intentar supuestamente destruir el Templo. En realidad Jesús nunca intentó destruir el Templo ni de querer ser rey, ver san Juan 6,15.

Después de su arresto de acuerdo a Mc 15,16, declara que los soldados lo llevaron al pretorio, la guardia imperial de Roma en Palestina, donde fue torturado, interrogado y condenado por Pilato, representante del poder romano, algo similar le hacen hoy a los que luchan por la justicia y la libertad. Estuvo encarcelado posiblemente en el palacio durante toda una noche, de acuerdo a la narración de Juan. Al día siguiente, en horas de la mañana, fue crucificado y el mismo día en la tarde al morir fue bajado de la cruz y enterrado porque los crucificados eran considerados una maldición de Dios por esto había que bajarlo pronto, según Deutoronomio 21,22, Gálatas 3,13. La cruz, horrenda pena capital romana, en aquellos tiempos estaba reservada para los esclavos, rebeldes, extranjeros, subversivos según Cicerón.

Jesús fue crucificado porque representó una amenaza a las autoridades religiosas pero también políticas. De aquí el letrero en la cruz: “Jesús rey de los judíos”. José Ma. Castillo explica que en aquellos tiempos el derecho romano había alcanzado las formas mas refinadas de la defensa jurídica de las propiedades privadas, de aquí que Roma no podría tolerar un agitador y carismático individuo que abogaba por el compartir las riquezas y el desprendimiento.

La expresiones mal interpretadas que san Juan 18,36 pone en labios de Jesús: “Mi reino no es de este mundo”, quiere decir, que el Reino de Dios no es el reino de la violencia, del miedo, la venganza, la fuerza, privilegios, pompas o imposición, si no el Reino de justicia, solidaridad, generosidad, compasión… hacia las y los pobres, los indefensos, los débiles, los excluidos. Y a la expresión: “Dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” Mc 12,13-17 en su análisis del contexto histórico y literario Carlos Bravo Gallardo explica detalladamente que a la pregunta de los herodianos y fariseos lo que busca es que caiga en una trampa, pero él no cae en sus hipocresías y provocaciones. Si Jesús decía que se pague el impuesto al César estaba reconociendo el dominio romano y si decía que no se pague el impuesto también se metería en problemas. “Jesús responde en un lenguaje cifrado: ‘Que el César se lleve esa moneda, que atenta contra los derechos de Dios y que regrese a Dios lo que le pertenece: el culto, el pueblo y la tierra’”. Además la moneda tenía la inscripción de “Tiberio César, Hijo del Divino Augusto” que formaba parte del culto al emperador.

En conclusión, desde el punto de vista histórico, Jesús se movió en un país ocupado por el imperio romano. No lo asesinaron los pobres, los campesinos, los pescadores, las prostitutas, las mujeres si no los poderes políticos-religiosos, por sus exigencias, su inconformismo, por ser una persona sumamente libre. Lo mató la maldad, la avaricia, el fanatismo religioso y el dios poder. Su enfrentamientos, conflictos y radicalismo lo llevó a un proceso judicial religioso pero también político por esto se podría declarar que los cristianas y cristianos son discípulas y discípulos de un prisionero político.

Referencias

Boff, L. (1985). Jesucristo el liberador: ensayo de una cristología crítica para nuestro tiempo. Editorial Presencia Teológica, Sal Terrae: España.

Castillo, M. J. (2010). La humanización de Dios: ensayo de cristología. Editorial Trota: Madrid.

Echegaray, H. (1982). La práctica de Jesús. Editorial Sígueme: España.

Gallardo, B. C. (1986). Jesús, hombre en conflicto; el relato de Marcos en América Latina. Editorial Presencia Teológica: España.

Mesters, C. (2000). Con Jesús, ¿si o no?. Editorial Verbo Divino: España.

Pagola, A. J. (2010). Jesús: aproximación histórica. Editorial Claretiana: Argentina.

Pikaza, X. (2019). Dios o el dinero: economía y teología. Editorial Presencia Teológica, Sal Terrae: España.

Varios. (1991). [Editor: José Ma. Vigil]. La opción por los pobres. Editorial Presencia Teológica, Sal Terrae: España.