HOME | ACERCA | NACIONAL | LOCAL | MUNDIAL | DOCUMENTOS | CONTACTOS | ANTERIORES

MUNDIAL

Mi experiencia en Palestina

Por Roberto Torres Collazo
Editor del colectivo Cambio Social. EE.UU
18 de abril de 2020

El siguiente recoge algunas experiencias de mi visita a Palestina en mayo del 2018. El propósito de nuestro viaje fue conocer de primera mano el mal llamado “conflicto” palestino-israelí. Fuimos con la organización pacifista Interfaith Peace Builder o Constructores Interreligiosos Por la Paz, con sede en Washington DC, hoy la organización se llama Eyeswitness Palestine o Testigos Oculares de Palestina.

Tuvimos reuniones con organizaciones como ADDAMEER, coalición de Mujeres Por La Paz que dirige la argentina Jessica Nevo, Defensa Internacional Para Defensa De Los Niños, las Comunidades de Base de Jerusalén, la Campaña de Liberación de Presos Políticos entre otras y muy importante, ayudados por traductores escuchamos los palestinos e israelíes. Visitamos Jerusalén del Este, Cisjordania, Belén, la Ciudad Vieja de Jerusalén, Tel Aviv, los refugios palestinos, Sarura, Ramallah, Jaffa y Nablus.

En una ocasión el arzobispo sudafricano Desmond Tutu, quien sabe muy bien lo que es un apartheid, dijo que Palestina vive un apartheid peor que el sudafricano en sus tiempos. Y a juzgar por lo que observé está correcto. El primer día, acabando de llegar, a la salida del aeropuerto Ben Gurion tomamos el autobús y cogimos unas avenidas destinadas solamente para palestinos y palestinas. Ya de por sí, esto me impactó. Porque la mucha literatura que había consultado desde hace años no había conocido ese problema. Si algún palestino conduce por esas carreteras puede ser multado o incluso matado. Hay también carreteras urbanas que los palestinos y palestinas caminan pero con miedo a ser hostigados por el ejército.

En otro momento, visitamos Hebrón. Es una verdadera ciudad fantasma. Militarizada por todos los lugares. A 35 kilómetros al sur de Jerusalén. Hasta la fecha, tiene entre 500 y 800 asentamientos israelíes. Observamos humildes casas palestinas cubiertas sus ventanas literalmente con piedras. El objetivo es protegerse de los ataques de los cercanos colonos israelíes, nos preguntamos ¿Cómo con este calor tan abrazador del Medio Oriente pueden vivir los ancianos, enfermos y niñas adentro?. La mayoría de los pequeños negocios cerrados, las calles desoladas, barricadas con soldados fuertemente armados en las calles. Muchos palestinos que viven en un apartamento de edificio tienen que entrar no por la entrada principal, sino por el techo o edificio aledaño. Es decir, subir por los bordes físicos del edificio o techos de vecinos para entrar a su apartamento. Nos paramos a comprar en un pequeñito negocio palestino, cuando pasó un israelí en su jeep le gritó al dueño “¡¡Perro!!” y siguió de largo.

En el Este de Jerusalén escuchamos sobre la destrucción de viviendas. Exhorto al lector o lectora a que se ponga unos minutos en los pies de una familia que le fue destruida su casa y desalojada. Nos relató que eran como las 3:00 de la mañana. Todos, madre, padre, hijitos y abuela se encontraban durmiendo. De momento, se escucharon el ruido de los motores de los jeeps del ejército y las excavadoras, el padre salta de la cama, cogen los niños asustados, toman a la abuela y se esconden al fondo de la casa. Unos inmensos focos de luz alumbra directamente hacia la casa, un soldado les dice en árabe por altavoz que tienen que salir de la casa que la iban a destruir, que si no lo hacen en 5 minutos sus vidas estarán en peligro. Para salvar sus vidas, salieron con apenas la ropa que tenían puesta. El padre y la madre le rogaron llorando a los soldados que no lo hicieran, que eran pobres, que vivían ahí hace 25 años. Pese a los ruegos y gritos, nada funcionó. Destruyeron su vivienda frente a sus ojos.

Cruzar los puntos de revisión (checkpoints) es un verdadero vía crucis. Por el que pasamos estuvimos en fila como una hora bajo un intenso calor y sin agua. Habían bebes con sus madres, embarazadas, cámaras de vigilancia por todos los lados, un gran contingente de soldados por los alrededores y una revisión detallada de las personas. La apariencia estructural del puesto de control parecía un criadero de ovejas con techo de metal liviano y portones de hierro, una forma de deshumanizar. Los presentes nos informaron que frecuentemente son humillados, hostigados y que en una ocasión una joven madre necesitaba urgentemente ser llevada de parto a un hospital. ¡Los soldados detuvieron a los parientes que la llevaban y los hicieron esperar casi una hora!. Cuando le permitieron proseguir ya era tarde, el niño sobrevivió y la madre murió.

En una ocasión participamos en una demostración pública pacífica por las calles de Ramallah, habían cientos de palestinos, palestinas e incluso israelíes que apoyan la causa palestina cuando de pronto fuimos agredidos con balas y gases lacrimógenos por el ejército israelí. El saldo 9 heridos palestinos. Fue un momento muy tenso para nosotros los extranjeros, debido a que nos desbandamos buscando evadir los ataques y dos horas después nos reencontramos todos bien.

El sionismo del Estado de Israel apela a la seguridad nacional del terrorismo y autodefensa. Esto es falso, hemos podido constatar por medio de nuestra experiencia e investigaciones que la mayoría de los palestinos son pacifistas, incluso en la ciudad de Gaza que ha sido bombardeada un gran sinnúmero de veces. En estos momentos a Gaza se le está impidiendo la llegada de tratamientos para enfermos del coronavirus. También Gaza tiene un bloqueo similar a Venezuela, Cuba e Irán.

Este “conflicto” nos puede parecer lejano físicamente, pero la solidaridad no es indiferente a los sufrimientos y los que residimos en EE.UU somos cómplices involuntarios. EL 21 de enero fue aprobado $3.3 mil millones en ayuda al ejército israelí cada año por los siguientes cinco años para la “seguridad de Israel”. Dinero de los contribuyentes de impuestos del pueblo estadounidense para violar los derechos humanos y matar mujeres, niños, ancianos, enfermos y robo de tierras.

¡Ojalá esta experiencia nos motive a ser solidarios o más solidarios con el pueblo palestino!, que nos mueva a investigar a fondo esta limpieza étnica como correctamente le llama el historiador israelí Ilan Pappé. A los que me critican de no ser imparcial, lo siento, me pongo de lado de las víctimas, no de los verdugos.

Referencias


Baroud, R. (January, 2020). In the name of “Israel’s Security: Retreating US give Israel billions more in military aid. Web: The Palestine Chronicle.

Pappe, I. (2017). Ten myths about Israel [Trad. 10 mitos sobre Israel]. Editorial Verso: New Left Books.

White, B. (2012). Palestinians in Israel: segregation, discrimination and democracy. Editorial Pluto Press: London.