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MUNDIAL

El Dios de Jesús de Nazaret

Por Roberto Torres Collazo
Editor del colectivo Cambio Social, EE.UU
15 de junio de 2019

A lo largo de la historia se han creado muchas imágenes de Dios, algunas de ellas han perdurado en el tiempo como el Dios castigador, el milagrero y el religioso entre otras. Para saber cómo es Dios tenemos que conocer qué imagen de Dios nos muestra Jesús.

Para fines de este ensayo nos basamos en los Evangelios, los géneros literarios, contexto histórico del texto y las investigaciones recientes que nos ayudan a comprender mejor los pasajes bíblicos.

El Dios Castigador

Esta imagen que tenemos de Dios da miedo, hacemos el bien porque Dios nos puede castigar. Vamos al infierno si no creemos en él. Es un Dios policía. Los desastres naturales son interpretados como castigo de Dios. Dios es presentado que está al acecho, celoso, autoritario, estricto, legalista y vengativo. Es un juez listo a condenar. Esta vieja imagen es muy típica en el Antiguo Testamento, pero todavía persiste en la mente de muchos.

El Dios Milagrero

Esta imagen cree que Dios como todopoderoso, por lo tanto todo lo puede. Este “todopoderoso” es entendido a partir de nuestras humanas definiciones. Una especie de superman, manipulador y violador de las leyes de la naturaleza y del cosmos. Controlador de la vida, donde no hay espacio para la libertad. Quita responsabilidades al ser humano frente al mal en el mundo, porque Dios lo puede todo. Podemos cruzarnos de manos porque Dios lo hace todo. Se le invoca solamente en la necesidad, no en los momentos alegres de la vida.

El Dios Religioso

Esta imagen está relacionada al culto o templo. A Dios se le encuentra solamente en la iglesia, en los cánticos, en la Biblia. No en la naturaleza, la historia, la Creación o en la vida. Este Dios no tiene nada que decir para repudiar las actuales guerras, el cambio climático, el colonialismo, el racismo, la injusticia, la pobreza, la discriminación o la economía concentrada en unos pocos. Hay divorcio entre la entre la fe y la vida. Y cuando se le relaciona con el mundo esta imagen suele utilizarse para justificar proyectos políticos que discriminan, justifican la desigualdad, la pobreza, la corrupción, la violencia y el odio.

El Dios de Jesús de Nazaret

Dice Juan 1,18: “Nadie ha visto a Dios jamás, pero Dios-Hijo único, él que está en el seno del Padre nos lo dio a conocer” . También Mt. 17, 1-5 “¡Este es mi Hijo, el Amado; éste es mi Elegido, escúchenlo!”. I Juan 4, 12: “A Dios no lo ha visto nadie jamás; pero si nos amamos unos a otros, Dios está entre nosotros”. Jesús nos presenta una imagen diferente al Dios religioso, milagrero o castigador.

En los Evangelios solamente tres veces habla de Dios castigador. El castigo no fue su mensaje central. No estaba obsesionado con presentar una imagen de Dios castigador. Su pasión fue el Reino de Dios y su justicia en la vida, según José Antonio Pagola. Para llevar su mensaje realiza signos compasivos de la presencia del Reino: “El Espíritu es el que me permite echar a los demonios, entiendan que el Reino de Dios ha llegado a ustedes” Mt. 12,28. El no curó ni pretendió sanar los miles de enfermos de la Palestina del siglo 1. Jesús le echa en cara a la gente que lo buscan sólo porque hace milagros: “En verdad les digo: Ustedes me buscan no porque han visto los signos, sino porque han comido pan hasta saciarse” Jn. 6,26.

Jesús no fue un sacerdote, sumo sacerdote, levita, escriba, maestro de la ley. No perteneció al clero, a los fariseos o esenios, es decir, no fue un funcionario religioso. Fue un laico, laos, del pueblo y un duro crítico de la religión, ver la parábola (cuento) El buen samaritano, Lc 10, 25-37. No enseñó al pueblo a cumplir los ritos, abluciones y normas religiosas. Nunca ofreció animales en el templo, ni predicó en el mismo. Era un constante orante, su espiritualidad era hacer la voluntad de su Padre/Madre Dios. Oraba en diversos lugares, por ejemplo en la soledad Mc. 1,35, Lc 5,16, 9,18, antes de las comidas Lc. 9,16,24,30, en el huerto Mt. 26,30.

Comía, compartía y defendía los marginados, los pecadores, los enfermos, los ignorantes, prostitutas, los pobres. Se dejaba acompañar por las mujeres, acogía a los niños y niñas que eran muy discriminados, hablaba con personas que de otras religiones, ateos u otros pueblos. Amó a todos pero tuvo preferencia por los pobres.

Lo esencial y realmente importante para Dios de acuerdo a Jesús está en Mt. 25, 31-46 es ponerse de lado de los “pequeños” indefensos y débiles, es decir los pobres. Todo lo que hacemos a los pobres se lo hacemos a Cristo y todo lo que dejamos de hacer, se lo negamos a Cristo. Jesús dijo sobre Dios: “Sean compasivo como Dios su Padre es compasivo” Lc. 6,36. Al final de nuestra vida, el amor al prójimo será el tribunal donde seremos juzgados. Dios es bueno, justo y tierno. Este es la imagen del verdadero Dios de Jesús de Nazaret que debemos todos tener.


Referencias


Crossan, D. J. (1994). O essencial de Jesus. Sao Paulo, Editorial Best Seller.

Gutiérrez, G. (1980). Teología de la liberación: Perspectivas. España, Ediciones Sígueme.

Pagola, A. J. (2010). Jesús: Aproximación histórica. Argentina, Editorial Claretiana.

Schottroff, L. & Stegemann, W. (1981). Jesús de nazaret: Esperanza de los pobres. España, Ediciones Sígueme.