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MUNDIAL

Mundo: Desigualdad y salud mental

Por Roberto Torres Collazo
Editor asociado del colectivo Cambio Social, EE.UU.
6 de mayo de 2019

La salud mental se está tornando más preocupante en el siglo 21. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud hay 350 millones de personas con depresión psicológica en el mundo. Esta cifra nos parece conservadora, si tomamos en cuenta 800 millones de pobres de la India o los 450 millones que viven con apenas $2.00 al día los campos chinos, del norte de África o en América Latina de los cientos de miles sufren todavía las secuelas postraumáticas de las pasadas guerras, el número es mayor. La desigualdad causa sufrimientos y tiene gran impacto en la salud mental. Rara vez los profesionales de la conducta le prestan atención a las construcciones socio-económicas que afectan en gran manera el bienestar mental.

Los científicos sociales Wilkinson y Pickett con abundante documentación, datos e informes de agencias internacionales demuestran que en todos los países que domina el capitalismo neoliberal la desigualdad aumenta consistentemente los desordenes emocionales. Sostienen que la desigualdad está asociada también a una pobre alimentación, alto índice de uso de drogas ilegales y legales, abuso de alcohol, criminalidad y suicidios. A mayor desigualdad mayores problemas sociales.

La concentración de las riquezas del planeta en manos de unos pocos, está produciendo una creciente brecha entre ricos y pobres. Que va acompañado especialmente en zonas urbanas de un aumento de altos niveles de angustias, ansiedad, estrés, depresión, baja autoestima, esquizofrenia, psicosis entre otras. En el mundo del trabajo es muy frecuente que afecte a todos y todas, tanto a empresarios como empleados.

Tomemos el caso por ejemplo de “María”, madre soltera con dos niñas. Trabaja en un restaurante 8 horas diarias, aveces tiene que trabajar horas extras para cubrir sus necesidades de fin de mes. Toma mucho tráfico o el aglomeramiento en el transporte público. Llega cansada, estresada, tarde a la casa a bañar, cocinar, limpiar y acostar sus niñas. Sirviendo los clientes tiene que hacer casi todos los días los mismos movimientos, la monotonía, resistir a la presión del jefe, no disfruta de las ganancias del negocio, tiene un bajo salario, escasos beneficios marginales. Este trabajo repetitivo aproximadamente 350 días al año puede conducir a la angustia, la ansiedad o la depresión. Esto no afecta sólo a María, afecta directa o indirectamente también su familia, sus relaciones sociales y el rendimiento en el trabajo.

El investigador y periodista Hari anota: “Entre más desigual hay en tu sociedad, mas prevalecen toda clase de trastornos mentales”. En sociedades tan desiguales como EE.UU se ha encontrado altos niveles de angustias mentales y estrés mientras en sociedades donde hay poca desigualdad como Noruega, se ha encontrado pocas. Contrario a lo que popularmente se cree, no hay evidencia científica verificable de un “desbalance químico” en el cerebro, los genes o la serotonina generen deficiencias mentales, realmente son producto en gran parte del capitalismo neoliberal que produce, la desigualdad socio-económica atravesando el mundo laboral, la familia, la política y las finanzas. ¿Quiénes ganan en todo esto? Las industrias farmacéuticas y los psiquiatras, estos últimos generalmente prescriben pastillas como si fueran palomitas de maíz. La industrias farmacéuticas son unas de las corporaciones más ricas del mundo que ha convertido la salud en un negocio sumamente lucrativo.

El psicólogo Cabanas y la socióloga IIIouz en su crítica a la psicología positiva indican que algunos economistas y psicólogos defienden la desigualdad aludiendo a que la desigualdad mantiene una relación positiva con la felicidad y con el progreso económico. Es decir, entre mayores desigualdades, más felices parecen ser los ciudadanos. Las implicaciones es que esforzarse por reducir las desigualdades es innecesario e incluso contraproducente. De esta manera justifican el capitalismo neoliberal. Obviamente que la igualdad total es imposible, sin embargo la desigualdad históricamente se han hecho abismales y crecientes. Hay clases sociales que tienen excelentes servicios de salud mental, otros de baja calidad y los siguientes, que son mayoría, simplemente no tienen.

Se debe considerar otorgar más terapias de grupo, más psicoterapia y menos drogas, ampliar redes de ayuda comunitaria, usar más los enfoques multidisciplinarios y holístico que no esten al servicio de las ganancias de las multinacionales-corporaciones y empresas privadas. También hacer que los servicios de salud mental sean accesible y costeable para las mayorías, especialmente para los pobres. No estamos sugiriendo que los profesionales de la salud mental se conviertan en activistas políticos, que no estaría de más, sino que debe prestar más atención a los problemas socio-económicos como es la desigualdad. Por cuanto esta tiene un enorme impacto en los seres humanos. De lo contrario, se estaría justificando el sistema capitalista neoliberal y sus efectos que causan tantos sufrimientos. En pocas palabras: la desigualdad es una gran injusticia que no se puede tolerar ni mucho menos justificar.

Referencias

Cabanas, E. & IIIouz, E. (2019). Happycracia: Cómo la ciencia y la industria de la felicidad controlan nuestras vidas. España: Editorial Planeta.

De la Mata Ruíz, I. (2017, Junio). Salud mental y neoliberalismo. En linea: Asociación Madrileña de Salud Mental, AMSM.

Ferguson, F. (2017). Politics of mind: Marxism and mental distress. London: Bookmarks Publications.

Hari, J. (2018). Lost connections: Uncovering the real causes of depression- and the unexpecte solutions. New York: Bloomsbury.

Matthews, D. (2019, January). Capitalism and mental health. Online: Monthly Review.

Nasser, A. (2017, December). How inequality kills. Online: Counterpunch.

Ovejero Bernal, A. (2014). Principales efectos de la globalización: el aumento de las desigualdades (pp.117-139). En Los perdedores del nuevo capitalismo: Devastación del mundo del trabajo. Madrid: Biblioteca Nueva.

Verhaeghe, P. (2012). What about me?: The struggle for identity in a market-based society. London: Scribe Publications Pty Ltd.

Wilkinson, R. & Pickett, K. (2015). O nível: Por que uma sociedade mais igualitária é melhor para todos. Rio de Janeiro: Editora José Olympio LTDA.