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MUNDIAL

EE.UU: ¿Dios bendiga nuestras tropas?

Por Roberto Torres Collazo
Editor de colectivo Latinas y Latinos Por El Cambio Social. EE.UU
1ro. de septiembre de 2019.

Es frecuente observar en los cristales o parachoques de los carros de EE.UU pegadizos expresando “God bless our troops” (Dios bendiga nuestras tropas). También se escuchan aveces desde las iglesias el mismo mensaje. Queriendo expresar solidaridad con las tropas estadounidenses que están o han estado en las guerras recientes de EE.UU. Lo que nunca o rara vez se escucha: “Dios bendiga las víctimas de las guerras”.

Nos preguntamos, ¿De qué lado está el Dios de Jesús de Nazaret? ¿De la guerra o de la paz? ¿Por qué orar por los soldados? ¿Para que nada les pase a los soldados, seres queridos o conocidos? ¿Por qué están luchando por nuestra seguridad, libertad y democracia?.

Si los cristianos y cristianas nos damos a la tarea de investigar a fondo las motivaciones y consecuencias de las guerras podemos descubrir que las guerras son políticas y económicas por otros medios. Nada que ver con nuestra seguridad, democracia y libertad.

Tomemos en consideración el desastre de la guerra de Irak, invadido por EE.UU el 20 de marzo de 2003. EE.UU usó la excusa de invadir una nación porque supuestamente tenía responsabilidad en el 11-S y tenía también armas de destrucción masiva. Al cabo de unos meses después de la invasión se descubrió que fue una gigante mentira para quedarse con el petroleo iraquí. Nada tuvo que ver con el 11-S y se descubrió que no había ni un pirotécnico. Fue una vil mentira porque en aquel entonces Secretario de Estado Colin Powel presentó el 5 de febrero de 2003 ante la sede del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas unas supuestas pruebas de que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva. No fue un error, fue una enorme mentira.

Además el mundo vió la imágenes de TV de las torturas de soldados estadounidenses a encarcelados iraquíes en la cárcel Abu Ghraib en Irak. También la Cruz Roja Internacional mostró evidencia de las torturas de gente en la base militar estadounidense de Guantánamo en Cuba. Donde tenían presuntamente “terroristas”. El gobierno estadounidense en secreto secuestró personas presuntamente sospechosas de terrorismo a países aliados para ser interrogados y torturados por los servicios de inteligencia. No fueron errores de unas cuantas manzanas podridas de soldados o agentes del servicio secreto, fue todo un plan sistemático y dirigido desde el Pentágono.

La seguridad nacional se ha visto amenazada precisamente por la intervenciones e invasiones de EE.UU. Las poderosos naciones con EE.UU a la cabeza ha invadido, bombardeado o intervenido en Libia, Siria, Afganistán, Sudan, Yemen, Ucrania y Palestina, apoyó y mantuvo dictaduras militares en Latinoamérica y el Caribe en los año 60 70 y 80. Pocos recuerdan o desconocen el otro 11 de Septiembre en Chile en 1973, donde EE.UU apoyó el ejército para derrocar violentamente al Presidente Salvador Allende, un gobierno elegido democraticamente. EE.UU promovió huelgas, sabotajes, asesinatos y el terrorismo. En medio de todo lo mencionado murieron cientos de miles de niños, mujeres, ancianos, enfermos, madres embarazadas, discapacitados e inocentes a manos mayormente de las tropas. Esto en explica en parte los ataques en suelo estadounidense.

En “Winter soldier: Irak and Afganistan” (Soldados de invierno: Irak y Afganistán) de Glantz y Swofford se pueden ver muchas fotos y leer testimonios de los mismos soldados, sus carnicerías, sus errores, su arrepentimiento, todo obedeciendo a altos mandos militares.

No sólo hubo víctimas inocentes, también destruyeron escuelas, hospitales, parques, casas, la naturaleza, universidades, calles, puentes, mezquitas, iglesias, puestos de comida, contaminaron aguas y mataron animales. Nos preguntamos: ¿Podemos seguir diciendo Dios bendiga las tropas? ¿Está el Dios de Jesús de lado de las víctimas inocentes o de los poderosos? ¿De qué lado estamos los cristianos?. La respuesta a esta última pregunta no puede ser neutral.

Un recluta me dijo: “Si no se mueres en la guerra también se puede morir antes o después de la guerra en un accidente o enfermedad”. Le respondí, de la misma manera que no queremos ver ninguno ser humano que muera a causa de un accidente o enfermedad, no queremos que nadie muera en la guerra. Además la guerra es un acto “voluntario” mientras la enfermedad o accidente es involuntario. Escribimos “voluntario” entre comillas porque muchos de estos jóvenes al no tener oportunidades de empleo, se ven forzados a entrar a las fuerzas armadas. O porque los gobiernos presionan de muchas maneras a los jóvenes

Nos preguntamos: ¿Por qué mucha gente está convencida que los soldados están en “servicio”?. Quizás debido a el discurso oficial que nos dice y repite que las tropas están defendiendo la nación de los terroristas, que están “sirviendo” al país. Y los medios de comunicación lo repiten insistentemente como loros. Y llama la atención que casi nadie cuestiona si el discurso oficial es realmente cierto y mucho menos investigan a fondo. También rara vez hay periodistas que hagan preguntas difíciles al Congreso de EE.UU.

Además generalmente lo que ocurre es que cuando mueren víctimas inocentes en otros países muy distantes a quienes no conocemos, no sabemos sus nombres, no conocemos su cultura, su historia, su estilo de vida, sufrimientos y aspiraciones por esto tal vez no nos preocupa las víctimas extrajeras. Pero cuando es un pariente o conocido que ha muerto, herido o mutilado, entonces lo sentimos. Nos preguntamos: ¿Acaso los que están lejos no son también nuestros hermanos y hermanas? ¿No son hijos e hijas de Dios?.

Sí hay que orar para que Dios bendiga las tropas regresando a su país. Para que regresen para siempre a sus familias, a su tierra. Hay que orar para que se terminen las guerras y a la vez denunciar las mismas. Hay que orar por las víctimas inocentes como producto de las guerras, hay que orar para que los gobiernos digan la verdad. Hay que orar e investigar y no creer ciegamente que hay “guerras buenas”. El Dios de Jesús de Nazaret está de lado de la paz, no de la guerra. Solamente el Dios de Jesús bendice las tropas en la medida en que los soldados se declaren objetores de conciencia y obedezcan a Dios antes que a los poderosos. “Bienaventurado los que luchan por la paz, porque ellos serán reconocidos como hijos de Dios” Jesús de Nazaret.


Referencias


Aaronson, T. (2013). The terror factory: inside the FBI’s manufactured war on terrorism. [La fábrica de terror: la fabricación de la guerra contra el terrorismo dentro del FBI]. New York: Ig Publishing.

Glantz, A. & Swofford, A. (2008). Winter Soldier: Iraq and Afganistan [Soldado de Invierno: Iraq y Afganistán]. Chicago: Haymarket Books.

Scahill, J. (2013). Dirty Wars: the world is a battlefield. [Guerras sucias: el mundo es un campo de batalla]. New York: Nation Books.

Torres, C. R. (Noviembre, 2001). ¿Por qué odian a Estados Unidos?. Portal: Lecturas Compartidas.

Vance, M. L. (2008). Christianity and war. [Cristianismo y guerra]. Florida: Vance Publications.

Watson Institute International and Public Affair Browm University. (2019, August). Cost of war [El costo de la guerra]. Web: Watson Brown.