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LOCAL

Estados Unidos y el para qué tantas armas

Adital -

Gabriel Conte
Miembro fundador de Clave, la Coalición Latinoamericana para la Prevención de la Violencia Armada

El Congreso estadounidense acaba de aprobar una nueva legislación de control de armas. Esta, no es una noticia menor, teniendo en cuenta que ese país se ha transformado en un verdadero "paraíso de la tenencia doméstica de armas". Irónicamente, esto lo transforma en un infierno.

Las decisiones legislativas representan, sin embargo, un triunfo de las organizaciones que desde la IANSA, la Red Mundial de Acción contra las Armas de Fuego (en su sigla en inglés) vienen bregando por un poco de racionalidad en estos temas.

A partir de su plena vigencia -y si Bush no la veta- se controlará psicológicamente a quien solicite un arma, además de reforzar el entrecruzamiento de datos del sistema de antecedentes criminales.

Las armas solo sirven para matar. Es por ello que las políticas permisivas o justificatorias terminan facilitando la resolución violenta de los conflictos, con los heridos y muertos consecuentes.

Cada año, mueren en el mundo casi medio millón de personas por su causa. Pero son las masacres escolares de Estados Unidos las que conmueven al mundo por su irracionalidad extrema. En un solo hecho, puede resumirse tanta brutalidad al alcance de nuestras manos.

Con 81.325 comercios, en los Estados Unidos, el país del fast food, existen tres veces más casas de venta legal de armas que locales de la famosa casa de hamburguesas. Hay un arma para cada habitante, por lo menos. Su disponibilidad, cantidad y poder letal son la causa de que las armas de fuego maten allí 12 veces más niños que en otros 25 países desarrollados, según lo relevado por la Coalition to Stop Gun Violence. Son 13 los niños que mueren por armas de fuego cada día en Estados Unidos, 25 por ciento por accidentes. Para permitir a alguien tener un arma de fuego, sólo hace falta que tenga 18 años para adquirir rifles y armas largas, o 21 para armas de puño.

Un estudio publicado por el Foro Parlamentario de Desarme, preparado por Antonio Rangel y Josephine Burgois, da cuenta que, de los casos producidos en ese país en centros educativos, en masacres, desde 1993, más de 200 personas cayeron bajo el efecto de las balas. Sin embargo, las estadísticas de este tipo de hechos en Estados Unidos se desactualizan con rapidez y superan con creces los casos registrados en el resto de los países a los que, paradógicamente, denominamos como "desarrollados".

Las cantidad de personas asesinadas en masacres escolares y de centros comerciales colocan al país del Norte al tope del ránking en la materia, si es que sirve este terrible dato para dimensionar el drama. Esto, con el agregado de que todos los casos ocurridos con anterioridad en ese país tuvieron como protagonistas a armas legales de venta libre.

La pregunta que quedará vigente, frente al dramático resultado de la permisividad en torno a la tenencia de armas, es para qué una sociedad quiere tener en su agenda cotidiana de vida, la posibilidad de ser el responsable de la muerte de alguien. Eso implica tener un arma al alcance de la mano.