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MUNDIAL

El significado del nacimiento del Niño Dios

El significado del nacimiento del Niño Dios

Roberto Torres Collazo

Que se tenga noticia, el primero que representó el nacimiento del Niño Dios fué san Francisco de Asís, quien en el año 1223 en Grecchi, Italia, hizo el primer “portal”. Su intension fué destacar la humildad de la encarnación de Dios en la historia.

Historia en que Dios se hace “carne” entra de lleno en el mundo pobre. No nace en un palacio, en medio de reyes, emperadores, ricos o entre la aristrocracia. Si no en medio de los pobres para liberarlos. Como acertadamente dice Lucas 4, 14-21: “Llegó a Nazaret, donde se había criado y según acostumbraba, fué el Sábado a la sinagoga. Cuando se levantó para hacer la lectura, le pasaron el libro del profeta Isaías; desenrrolló el libro y halló el pasaje en que se lee: ‘El Espíritu del Señor está sobre mí. El me ha ungido para traer las Buenas Nuevas a los pobres, para anunciar a los cautivos sus libertad y a los ciegos que pronto van a ver. A despedir libres a los oprimidos y proclamar el año de la gracia del Señor… Hoy se cumplen las profecías que acaban de escuchar’”. Su nacimiento en medio de la pobreza es una protesta contra la pobreza a que son sometidos hoy el 85% de la humanidad.

La encarnación es un explicito repudio a las riquezas, prestigio y poder como queda demostrado en muchas de sus parabolas (= cuentos). El Niño Dios con su nacimiento pone el mundo al revés. El servicio desinteresado, sin pompas y protagonismos fue su caracteristica principal. El perdón fué unas de sus predicaciones esenciales contrario a la actualidad donde el perdonar o pedir perdón se considera rebajarse y humillarse. Contrario a muchos de nosotros los cristianos y creyentes, Jesús practicó lo que predicó. Sus seguidores mas inmediatos los díscipulos eran pescadores y pobres, no “príncipes” como le llama la Iglesia institución a sus sucesores actuales. Como san Francisco, la vida del nazareno transcurrió mayormente en la calle o donde le cogiera la noche, no en el templo. Pasó haciendo el bien, sanando y curando. Hay consenso entre la mayoría de los teólogos que su celo fue hacer la voluntad de su Padre Dios que consistió fundamentalmente en vivir y predicar el Reino de Dios y su justicia. Esto lo hizo sin negar su bella naturaleza humana.

Pese a nuestra tendencia a ver a Jesús solamente como Dios, olvidamos frecuentemente que Jesús fue también un ser humano, hijo de un carpintero y de Maria. Que dormía, se cansaba, comía, lloró frente a la tumba de Lázaro y tuvo que aprender como todo judío de su época en Palestina, Hebreos 5, 8-9: “A un siendo Hijo, aprendió en su pasión lo que es obedecer….” La grandeza de Jesús nuestro Maestro y ejemplo a seguir radica en su humildad y estar de lado de los pobres. El nacimiento del Niño Jesús representado en los portales que adornan la Navidad nos debe animar a la solidaridad con los desposeidos, débiles e indefensos de todos los tiempos, épocas y todos los países. No porque los pobres sean santos, sinó por ser las principales víctimas de tantas injusticias, marginación y la explotación a lo largo de la historia.