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MUNDIAL

Poesía: El Alma por Lord Byron

Cortesía del Amigo de Cambio Social: Ramón Ramírez

Jorge Noel Gordon, lord Byron (1788-1854). es uno de los poetas más célebres del Reino Unido. La vida de este gran hombre fue un tejido de aventuras de todas clases: viajó mucho por Europa y murió en Grecia, por cuya libertad habla ido a combatir. Como fue poco feliz, en casi todas sus composiciones hay algo de amargura y desencanto. No obstante las poesías de lord Byron son universalmente famosas. En la que transcribimos a continuación, expone sus ideas acerca del destino que tiene el alma humana.

Cuando ese frío fatal
Que muerte tiene por nombre
Hace un cadáver del hombre,
¿Dónde va el alma inmortal?

¿Vive con el cuerpo en guerra?
¿Busca más allá otro foco?
No puede morir; tampoco
Puede quedarse en la tierra.

Libre de cárcel impía
Se aparta lejos de aquí,
Pero deja tras de sí
El polvo que la cubría.

¿Qué hace? ¿Cuál es su destino?
¿Dónde se dirige inquieta?
¿Sigue de cada planeta
El misterioso camino?

¿O al dejar terrestre lodo
Llena el espacio inmortal,
Y allí es ojo universal
Que lo ve y descubre todo?

Cuando así levanta el vuelo,
Infinita, inalterable, .
Penetra lo impenetrable,
Cuanto encierran tierra y cielo.

La memoria encadenada,
Que no ve el pasado oscuro.
Lo ve entonces claro, puro.
Con una sola mirada

Clarísima percepción
De una espléndida luz nueva,
Esa mirada se eleva
Antes de la creación.

Y penetra hasta el lugar
Donde el cielo más lejano
Tuvo principio. ¿Qué arcano
Se le puede ya ocultar?

Evocando el porvenir
Sin nada que la encadene,
Ve todo cuanto se tiene
Que crear o destruir.

Se abren abismos profundos,
Polvo son inmensas moles,
Su luz extinguen los soles
Y se desploman los mundos.

Tan sólo en su eternidad.
Llena de paz inefable,
El alma sigue inmutable
A la luz de la verdad.

Más alta aún que el amor.
Que el odio y que la esperanza,
Una nueva vida alcanza
Ajena a todo temor.

Libre, ajena al desengaño.
Vivísima resplandece,
Y un siglo desaparece
Para ella como un año.

Ya no hay antes ni después
Al dejar el frágil lodo;
Siempre, siempre, sobre todo,
Siempre de todo al través.

No la ata ya el lazo fuerte
Ni materia deleznable;
Objeto eterno, innombrable,
Ha olvidado lo que es muerte.