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MUNDIAL

Mas allá de las Olimpiadas

Roberto Torres Collazo
30 de Julio de 2016
Editor Asociado al colectivo Cambio Social, EEUU.

Los juegos olímpicos tendrán lugar desde el 5 al 21 de agosto en Río de Janeiro en medio de recientes controversias de dopaje, la falta de preparación de facilidades de alojamientos para deportistas, las extremas medidas de seguridad, el Zika, la crisis económica y política se ha acudido una vez más a desalojos, represión policiaca y militarización de las favelas, criminalización de los residentes de los asentamientos de los sectores marginados y de bajos recursos. Todo para salud del complejo militar industrial y poderosos empresarios.

En entrevista para Brasil de Fato, Sandra Quintela, coordinadora del Instituto de Políticas Alternativas para el Cono Sur (PACS) y miembra del Comité Popular de la Copa y de las Olimpiadas de Río de Janeiro, afirmó que Río de Janeiro adoptó el “modelo de ciudad mercancía, una ciudad para ser vendida a las megas emprendimientos” como son los dueños de bienes raíces. Según datos de PACS, 65 mil familias fueron removidas en nombre de las Olimpiadas cuando en realidad de lo que se trata de privatizar más los bienes públicos:

“Hay regiones enteras que fueron privatizadas. Por ejemplo, la región del Porto maravilla, donde estaba el antiguo puerto. Allí nació la copoeira, la samba... Hoy todo está completamente petrificado por un proceso de privatización” anotó Quintela.

Para estos fines se ha acudido indiscriminadamente a redadas, aumento de la militarización en las favelas y la falta de transparencia en la gestión de la preparación de las ciudades sede. La represión policial se ha concentrado en contra de los jóvenes negros. El Ministerio de Defensa ha declarado que 18 mil militares serán desplegados en las ciudades donde se desarrollarán los juegos de fútbol, Sao Paulo, Manaos, Salvador, Brasilia y Belo Horizonte y Río recibirá 20 mil hombres, siendo “aproximadamente 14 mil del ejército brasileño, 4 mil de la Marina y 2 mil de la Aviación”.

No estamos contra las olimpiadas pero la seguridad no puede hacerse a expensas de la violación de los derechos humanos de los más vulnerables. En nombre de la seguridad se ha justificado el aumento de la segregación entre ricos y pobres. Las autoridades destacan que las olimpiadas traerán grandes beneficios económicos. La realidad es que los grandes ganadores serán, como ocurrió en la Copa Mundial de Futbol 2014, un pequeño sector de los barrios ricos, los grandes inversionistas nacionales y extrangeros.

Tal vez debido a la inseguridad, la crísis económica y política, la poca transparencia de los preparativos, el temor al Zika, la represión policial y la militarización explique el que la mitad de los brasileños no esten de acuerdo con estas Olimpiadas, según una encuesta a mediados de mes del Instituto Datafolha.

Para los grandes empresarios las Olimpiadas han venido caidas del cielo para salud de sus ganancias. Más allá de las Olimpiadas, a nuestro juicio lo que está en juego no son las Olimpiadas, es la criminalización que se hace y se ha hecho siempre contra a los residentes de las favelas. Acusandolos de ladrones, gente sin educación, gente que dañan las ciudades y barrios de “mala muerte”. Esto explica en parte el que sean tratados generalmente en los medios de comunicación como no-personas, como si no tuvieran dignidad, como si fueran cosas, como si no tuvieran derechos humanos y civiles. Criminalización que contribuye significativamente a ser tratados como mercancías, sean reprimidos, desalojados y la militarización de sus barrios.