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MUNDIAL

La oración en Cristo

Roberto Torres Collazo
Editor del colectivo Latinos Por El Cambio, EEUU

La oración no es solamente rezar un Padre Nuestro, un Ave María u otras oraciones de prisa o decir simplemente para salir del paso“Te pido por todo el mundo” o “Te doy gracias por todo”. “La Oración es conversar con Dios” como decía santa Teresa de Jesús. Veamos brevemente algunos gestos de Jesús de Nazaret que nos pueden orientar para nuestra oración diaria.

Su práctica de oración era permanente nos dice el biblista Carlos Mester en “Con Jesús, ¿Sí o no?” (2000): Juan 5, 19: “El Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino sólo lo que ve hacer su Padre. Todo lo que hace éste, lo hace también el Hijo”. Para descubrir la voluntad de Dios, Jesús acudía mucho a la oración.

También nosotros, siguiendo sus huellas, estamos invitados a orar para descubrir su voluntad. Para Orar no hay que hacerlo solamente en el templo, sinagoga o mezquita, puede ser en medio de la naturaleza, en la recámara, mientras estamos en una celebración o esperamos en una cita médica. Unos lo hacen en voz alta, otros se tienden a suelo, los siguientes mentalmente, cada cual según le inspire el Espíritu.

Nos enseñó con su ejemplo a orar antes de las comidas: “Jesús entonces tomó los cinco panes y los dos pescados, levantó los ojos al cielo, pronunció la bendición, los partió y se los entregó a sus discípulos para que los distribuyeran a la gente” Lucas 9, 16.

También frente a las crisis, como la que experimentó antes de su arresto en el Getsemaní, que pedió a nuestro Padre que lo liberara del sufrimiento de la cruz exclama: “Decía: Abbá (=Papito), para ti todo es posible, aparta de mi esta copa. Pero no se haga lo que yo quiero, si no tu voluntad” Marcos 14,36. El profeta vivía en intimidad con Dios mediante sus actos, palabras y la oración. El buscaba siempre lugares solitarios donde orar, Lc5,16.

Ora por los demás como el caso de Pedro: “Yo he rogado por ti para que tu fe no se venga abajo” Lc22,32. Hay que anotar que en todos los Evangelios Jesús no se mostró preocupado de orar por su familia, contrario a nosotros que reflejamos nuestro individualismo orando mayormente por nuestras familias. No estamos diciendo que no debamos orar por ellos, lo que estamos diciendo es que debemos de preocuparnos más por la familia universal; orando por los pobres, por el fin de las guerras, por la unión de las religiones y entre los cristianos, por la protección del ambiente, etc, etc.

El Mesías ora por los pobres: “En ese momento Jesús se llenó de gozo del Espíritu Santo y dijo: 'Yo te bendigo Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos y se has dado a conocer a los pequeñitos. Si Padre, pues tal ha sido tu voluntad'” Lc 10, 21. Da gracias porque Dios le muestra su sabiduría a los “pequeñitos”, es decir a los pobres, los que no tienen educación formal, los marginados y discriminados. Pobres en la Palestina del siglo I era una categoría socio-económica, ver el estudio “Jesús de Nazaret: esperanza de los pobres” (1981) por Luise Schottroff y Wolfgang Stegemann.

Jesús de Nazaret como es sabido acudió a la sinagoga, donde se reunía la comunidad a hacer los salmos, orar y se leía una lectura bíblica: “Llegó a Nazaret, donde se había criado, y el sábado fue a la sinagoga, como era su costumbre” Lc4,16. Nos sugiere, que la oración tiene que ser personal y comunitaria. El Dios de Jesús siempre escucha. Como cuando resucitó a Lázaro: “Yo sabía que siempre me escuchas” Juan 11, 41-42.

Dios es Padre y Madre y le encanta dar. Es claro que para el Mesías la oración fué muy importante en su vida diaria. ¿Lo es tambien para nosotros los que creemos en el Maestro?.