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NACIONAL

Jesús de Nazaret se identifica con los inmigrantes

Roberto Torres Collazo
Editor asociado del colectivo de Latinos Por El Cambio, EEUU.
3 de Enero de 2016

“Hace unos meses estaba haciendo un trabajo de construcción en una casa. Estaba en una escalera cuando perdí el balance y me herí la cabeza y me fracturé el brazo. Fuí al hospital y me preguntaron que si tenía seguro médico y respondí que no”. Tuvo que pagar cientos de dólares de su bolso porque no tiene papeles para trabajar en EEUU y no quería comprometer a su patrón. Añadió: “No puedo comprar una casa, no tengo ningun beneficio marginal pese a que trabajo muy duro. No tengo licencia para conducir, pero tengo que conducir para mantenerme, ayudar a mi familia en Brasil y mi hija aquí. Quiero hacer todo por la ley y pagar impuestos laborales al gobierno, pero no puedo”. Esto me decía en una conversación aparte “Juan” ,25 años, durante un sencillo compartir navideño.

Así como “Juan” similarmente millones de inmigrantes indocumentados son más explotados que otros trabajadores regularizados. Muchas aveces no se les paga salarios justos, esto los obliga a tener dos y hasta tres trabajos. Aún cuando la mayoría vienen a trabajar y no tienen ningun historial criminal en EEUU ni en sus paises de origen, viven con miedo, son hostigados, perseguidos, se les discrimina y margina, estan en la sombra. Cuando son arrestados se les trata como si fueran criminales frente a la mirada de sus niños. Hay el prejuicio de que los inmigrantes remplazan los trabajos de los estadounidenses, muchísimos estudios muestran que los trabajadores indocumentados aportan millones a la economía y el consumo, se complementan las habilidades con los estadounidenses, facilita el crecimiento de sectores minoristas como la agricultua, la jardinería, restaurantes y hoteles, ver: “5 Mitos sobre los inmigrantes en Estados Unidos” por María Santana, 24/11/2014.

La mayoría de los inmigrantes latinoamericanos son resultado fundamentalmente de las invaciones e intervenciones de EEUU en latinoamerica y el caribe en el Siglo 20. Dejando a su paso destrucción, desolación, emigración, desplazados y cientos de miles de muertes. Es decir, EEUU es en parte responsable de la llegada de inmigrantes. No vienen de turistas, sino por necesidad, vienen a falta de empleos, el hambre, un futuro incierto para sus hijos y la violencia en sus paises de origen.

Ante esa realidad, ¿Tiene Jesús de Nazaret una palabra para ellos hoy? ¿Cuál debe ser la actitud de los cristianos o personas de buena voluntad hacia los inmigrantes?. Mateo 2, 13-14 nos dice que José y María, siendo Jesús un niñito, tuvieron que emigrar a Egipto debido a la violencia y amenaza de sus vidas. Y regresando a Palestina, era migrante: “El Hijo del Hombre no tiene donde reclinar su cabeza”, Lucas 9,58. En otras palabras, se quedaba donde lo cogía la noche. El idioma oficial era el hebreo, pero Jesús mayormente habló el arameo del pueblo. Se solidariza con los inmigrantes: “Era emigrante y me acogiste”, Mateo 25. De esta nanera se identifica con todos los inmigrantes indocumentados y refugiados de la historia. Nació, vivió y murió pobre. No porque los pobres fueran o sean santos, sino porque son las víctimas de políticas y leyes injustas.

En Marcos 3,1-6, donde el Maestro sanó a una persona que tenía una mano seca en el día Sábado, lo cual la Ley no permitía hacer nada ese día. Las leyes estan para servir al ser humano y no los seres humanos para servir a las leyes. Sus gestos curativos son signos de su misericordia: “Sean misericordioso como misericordioso es el Padre de ustedes” Lucas 6,36. Somos misericordiosos cuando aliviamos y evitamos que otros sufran.

De la vida y las palabras del Mesías, podemos inferir para la actualidad varios mensajes. Que los inmigrantes tienen que ser tratados como hijos e hijas de Dios, en consecuencia, son nuestros hermanos. Los gestos misericordiosos del albañil de Galilea son o deben ser los gestos hoy de sus seguidores. Que Dios está de su lado, se identifica con ellos y no es indiferente. Una de las maneras de seguir las huellas del Maestro, son unirnos, solidarizarnos con ellos, acompañarlos en sus sufrimientos, abogar por su causa y denunciar los atropellos. ¡Y exigir una amnistía para todos y todas!.