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MUNDIAL

La esperanza nos guía

Roberto Torres Collazo

Como sabemos el mundo experimenta graves crisis económicas, las guerras, el terrorismo, la pobreza, los avances de la derecha, el cambio climático... que conducen no pocas veces a tener un sentimiento de poca esperanza en el porvenir de la humanidad y en el Espítitu de Dios.

Pese a esas sangrientas realidades, nos dice el teólogo vasco José Arregi que el Espíritu nos mueve interiormente a amar, nos impulsa a vivir, a luchar contra las injusticias, mentiras e hipocrecías. Nos hace sentir y vibrar en la espera de la esperanza. Esperar es una forma de vivir, ser fiel al dinamismo profundo de la vida

La esperanza como la fe no depende de normas. Arregi afirma: “Esperar es una forma de vivir, dejarse llevar simplemente por el Espíritu que habita en nosotros. El Espíritu universal que todo lo une y lo libera, que todo lo mueve y lo atrae. Esperar es vivir en respiro y respeto, en libertad y comunión con todos los seres”. Mientras luchamos contra el capitalismo internacional y por nuestra propia sobrevivencia esperamos con fe y esperanza el establecimiento definitivo que ya ha comenzado del Reino de Dios en el futuro de la humanidad.

san Pablo indica que: “Sabemos que toda la creación sigue con gemidos y dolores de parto” Rom.8,22, para expresar que la creación pasa por sufrimientos, dolores y muertes que darán paso al nacimiento de una hermosa criatura, Cristo; que triunfará sobre el mal, la luz sobre las tinieblas y la vida sobre la muerte en el futuro de la humanidad. Triunfo que abarcará el universo y la cristificación de la materia. (Teihard de Chardin). El Apocalipsis 21,4 declara: “Enjugará las lágrimas de los ojos. Ya no habrá muerte ni pena ni llanto ni dolor. Todo lo antiguo ha pasado”. No será un triunfo impuesto por medio de la violencia o la fuerza y no se identifica ni se identificará con ningun sistema económico y político.

Estamos convencidos que en el futuro de la historia los seres humanos comenzarán a tener una fuerte conciencia de convivencia ética en torno a la paz, la justicia, la solidaridad y la compasión con todos los seres de la creación. ¿Cuándo?, nadie lo sabe. Aún cuando no sabemos el cómo es nuestro deber preparar el material para la plenitud de la historia. No podemos cruzarnos de brazos dejando todo en la manos de Dios. Los grandes problemas que hay en el mundo han sido y son nuestra responsabilidad, no del Dios de Jesús de Nazaret. El creyente desde ya debe y puede aportar y luchar por un mundo de paz con justicia, solidaridad y compasión entre los seres humanos y la naturaleza.

En Marcos 13,24-32: “En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: 'En aquellos días, después de una gran tribulación, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los ejércitos celestes se tambalearán. Entonces verán venir al Hijo del Hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a sus ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, del extremo de la tierra al extremo del cielo....'” el autor utilizando el lenguaje figurado de los profetas de Israel, afirma que la humanización de este mundo se producirá mediante la caida de los grandes imperios opresores. Uno tras otro irá cayendo, se irán derrubando, este es el anuncio gozoso y esperanzador de los grandes profetas (Is.13,9ss. 34,4. Jr.4,23-24. Ez32,7ss...). Se irán debilitando las opresiones e injusticias sociales, se implantará progresivamente la paz con la justicia, la igualdad y la solidaridad planetaria.

En Navidad, el cumpleaños del Niño Dios, el Emmanuel = Dios con nosotros nos recuerda su cercanía y con ello la esperanza de que venceremos con la ayuda de su Espíritu los signos de la muerte: injusticia, opresión, odio, etc, etc. La esperanza, cree que otro mundo es posible, que no todo está acabado, que no todo está perdido, que la historia la construimos los hombres y las mujeres, aún en medio de dudas, logros y obstáculos. La esperanza rescata lo mejor de la vida personal y del mundo. Nos anima y valoriza la naturaleza, el universo y la vida, acepta que la humanidad está con dolores de parto pariendo una nueva humanidad. La esperanza nos guía.