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MUNDIAL

Signos de esperanza en el mundo

Roberto Torres Collazo
Editor asociado del colectivo de Latinas Y Latinos Por El Cambio Social, EEUU.

En un mundo lleno de guerras, hambre, pobreza, desigualdades, criminalidad y donde reina la mentira, en estas circuntancias es fácil sentirnos de que no hay esperanza en el mundo. Por el contrario, si nos detenemos a observar detenidamente la realidad podremos descubrir que hay signos de esperanza en el mundo.

Muestra de ello es el movimiento contra el cambio climático que ha crecido. Recientes y grandes manifestaciones en Nueva York, en varios estados y muchas ciudades en el mundo protestaron contra el cambio climático. Pese a que los políticos no se ponen de acuerdo en Estados Unidos continua perseverante y consistentemente la lucha por la reforma emigratoria.

Las masivas protestas por parte de los indignados contra Wall Street deslegitimó su discurso oficial. También cada vez más la gente se da cuenta que el sistema económico y financiero está organizado para favorecer a unos pocos y no para las mayorías. Gracias en parte a los movimientos sociales recientemente fué aprovada la iniciativa de aumentar el salario mínimo en Alaska, Arkansas, Nebrasca, Dakota del Sur, San Francisco, California, Oakland y en varios condados.

En el plano internacional también hay signos de esperanza. La Primavera Arabe, reunió a miles de Arabes y musulmanes que protestaron pacificamente en contra aquellos regímenes de la región, protestas que demostraron que detrás no estaba Al Qaeda y que la mayoría de los musulmanes y Arabes son pacíficos. La gente se atravió a manifestarse exigiendo libertad, democracia y el respeto a los derechos humanos.

Gracias en parte a las redes sociales el mundo fué testigo del genocidio reciente de Israel contra Palestina. Pese al bombardeo, la destrucción de escuelas, hospitales, viviendas y miles de muertes, Israel no pudo doblegar la voluntad política de los palestinos de su derecho a ser libres y a sus tierras.

La mundialización, no a la globalización económica, la humanidad está tomando más conciencia de que habita en la misma casa global y está descubriendo que los problemas o logros que le afectan a otros, aunque esten lejos fisicamente, nos afectan positiva o negativamente a todos directa o indirectamente a gran parte de la humanidad.

Los nuevos gobiernos progresistas que han surgido en Latinoamérica, son también signos de esperanza. No son perfectos, pero estan aspirando a una mayor justicia social, económica y política. Están trabajando por una mayor independencia, estableciendo políticas por el respeto a la naturaleza y el medio ambiente, reformando sus constituciones inclusivas para los indígenas y marginados.

Durante la década pasada, cientos de miles se reunieron en Brasil, Venezuela, España, Africa, India, EEUU, Puerto Rico y otras naciones para participar en los Foros Sociales, bajo la consigna de que “Otro Mundo Es Posible”. Durante sus encuentros se proponían relaciones de igualdad, se postuló que el poder en el mundo debe dirigirse desde los de “abajo” no desde la cúspide. No había una élite que enseñaba y otros escuchaban, todos aprendían unos de otros, se hacían propuestas alternativas políticas y económicas, compartían y celebraban sin exclusiones.

Hay un cuento que dice, que un día caminaba Jesús de Nazaret con sus díscipulos. Los díscipulos iban al frente. De momento se dieron cuenta de que había un perro negro muerto en el camino. Estaba himchado, apunto de explotar, olía muy mal, tieso, había moscas por todo su cuerpo. Los díscipulos siguieron de largo tapandose las narices. Jesús se detuvo. Miró fijamente el perro. Los díscipulos le gritaron: “¡Maestro, ese perro negro huele mal y está apunto de explotar!”. El Maestro le respondió: “Es verdad, pero todavía tiene los dientes blancos”. El reconocido escritor uruguayo Eduardo Galeano en su visita a los miles de jóvenes indignados contra las nefastas políticas del gobierno español declaró con optimismo a los periodistas: “Este mundo lleva otro mundo dentro de sí, otro mundo que está a punto de parir”.