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MUNDIAL

El mensaje central de Cristo

Roberto Torres Collazo
Colectivo de Latinas Y Latinos Por El Cambio Social, EEUU.
8 de Abril de 2012


Hoy hay cada vez más consenso entre la mayoría de los biblistas y estudiosos Católicos y Protestantes que el mensaje central de Jesús de Nazaret en su época fué el reino de Dios, reino de justicia y compasión. José Antonio Pagola en su obra: “Jesús: Aproximación Histórica” (2010) declara: “Sin temor a equivocarnos, podemos decir que la causa a la que Jesús dedica todas sus fuerzas y su vida entera es lo que él llama el 'reino de Dios'. Es sin duda el núcleo central de su predicación”.

Mateo 6, 31: “Primero busquen el Reino de Dios y su justicia”, Mateo capítulo 13: “El Reino de Dios, es semejante al grano de mostaza, muy pequeño, pero cuando crece es el más grande de las plantas del huerto...” “Es parecido a la levadura que toma una mujer y la mezcla con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta”. El nazareno compara el reino con un tesoro escondido, con un comerciante que busca perlas, con una red de pescadores, con una semilla que se siembra y de momento podemos olvidar que está creciendo pero por eso no deja de crecer. En el Padre Nuestro se rezamos: “Venga a nosotros tu Reino”. “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios se ha cercado” No dice que el reino de Dios será en el cielo y no los consuela diciendole que sufran ahora que despues de la muerte será mejor.

También el Maestro no enseña una doctrina, no se dedica a explicar las tradiciones, que se respeten las leyes y ritos religiosas, no se dedica mayormente a enseñar sobre moral, en sus palabras no se destaca el tema de la iglesia. Predicando en Galilea, no le pide a los campesinos que cumplan con el diezmo y las primicias, no pide que los sacerdotes cumplan con más pureza los sacrificios de animales en el Templo y refuerzen guardar la ley del sábado. No enseña que el reino de Dios será espectacular o catastrófico en el futuro. Su preocupación predominante es la justicia y la compación en el presente y futuro especialmente para los marginados, dédiles e indefensos.

Los pobres son los preferidos del reino de Dios. No son sus preferidos porque sean santos o se lo merescan, sino porque lo necesitan. Jesús no excluye a nadie, todos pueden entrar en la dinámica del reino, pero no todos de la misma manera. Cuando la justicia y la compasión se hacen una exigencia normal estas no son bienvenidas por los que tienen otros intereses. Por esto dice Jesús de manera rotunda a los pobres: “Dichosos los que no tienen nada, porque de ustedes es el Reino de Dios, dichosos los que ahora tienen hambre, porque serán saciados; dichosos los que ahora lloran, porque reirán” Lucas 6, 20-21. No quiere decir que serán ricos y tendrán extensas hectáreas de tierra, sino que Dios está llegando para suprimir el hambre, la miseria y la pobreza. En medio de una situación de injusticia a la que estaban sometidos por la clase dominante: los grandes terratenientes, los militares, el poder judicial, religioso y político romano, les llama a los pobres “Dichosos”.

“Mi Reino no es de este mundo” dice San Juan capítulo 19, no significa que Jesús sea indeferente a los problemas sociales y políticos del mundo, sino que su autoridad se la debe solamente a Dios. “El Reino de Dios está entre ustedes”, la acogida del reino pasa por el corazón, pero su alcanze se extiende a los pueblos y las naciones, en la medida en que las injusticias van siendo vencidas por la justicia y la compasión. Para el Maestro, el reino de Dios, es decir, justicia y compasión para los que sufren, fué su mensaje central, su fe, su pasión y su lucha, al extremo de dar su vida.