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NACIONAL

Estados Unidos no está en bancarrota

Por Michael Moore
Cineasta estadounidense

Al contrario de lo quisieran que ustedes creyeran los que están en el poder, para que ustedes renuncien a su pensión, reduzcan su salario y se contenten con la vida que tenían sus abuelos, Estados Unidos no está en bancarrota. Ni por mucho. El país se desborda de riquezas y efectivo. Lo que pasa es que no está en manos de ustedes. Se han transferido en la mayor estafa de la historia, de las manos de los trabajadores y los consumidores a los bancos y las carteras de inversiones de los súper ricos.

Hoy día, 400 norteamericanos poseen mayor riqueza que la mitad de todos los norteamericanos juntos. Permítanme decir eso otra vez. Cuatrocientas personas asquerosamente ricas, la mayoría de las cuales se beneficiaron de alguna manera con el “rescate” multibillonario pagado por los contribuyentes en 2008, poseen ahora más botín, acciones y propiedades que lo que poseen 155 millones de norteamericanos juntos. Si ustedes no se atreven a decir que eso es un golpe de estado financiero, entonces no están siendo honestos con lo que saben en su corazón que es cierto.

Y puedo comprender por qué. Para que nosotros admitamos que hemos permitido que un pequeño grupo de hombres huyan y amasen el grueso de la riqueza que maneja nuestra economía significa que tendríamos que aceptar el conocimiento humillante de que hemos entregado nuestra preciada democracia a la élite monetaria. Wall Street, los bancos y los 500 de Fortune ahora manejan la república –y hasta el mes pasado, el resto de nosotros nos hemos sentido totalmente indefensos, incapaces de encontrar una manera de hacer algo por solucionarlo.

Yo solo tengo un título de escuela secundaria. Pero cuando iba a la escuela, cada estudiante tenía que aprobar un semestre de Economía para poder graduarse. Y esto fue lo que aprendí: el dinero no crece en los árboles. Crece cuando hacemos cosas. Crece cuando tenemos buenos empleos con buenos salarios que usamos para comprar las cosas que necesitamos y de esa manera crear nuevos empleos. Crece cuando proveemos de un extraordinario sistema escolar que luego hace crecer una nueva generación de inventores, empresarios, artistas, científicos y pensadores a los que se les ocurre la próxima gran idea en el planeta. Y esa nueva idea crea nuevos empleos y eso crea ingresos para el estado. Pero si los que tienen la mayor parte del dinero no pagan la cuota justa de impuestos que les corresponde, el estado no puede funcionar. Las escuelas no pueden producir los mejores y más brillantes que luego crearían esos empleos. Si los ricos logran quedarse con la mayor parte de su dinero, ya hemos visto lo que harán con él: jugarán al azar imprudentemente en los planes de Wall Street e hundirán nuestra economía. La debacle que crearon nos ha costado millones de empleos. Eso también provocó una reducción en los ingresos. Y la población terminó sufriendo porque redujeron los impuestos, redujeron nuestros empleos y sacaron riqueza del sistema, eliminándola de la circulación.

Esta nación no está en bancarrota, amigos. Wisconsin no está en bancarrota. Es parte de la Gran Mentira. Es una de las mayores mentiras de la década: Estados Unidos/Wisconsin está en bancarrota, Irak tiene armas de destrucción masiva, los Packers no pueden ganar el Súper Tazón sin Brett Favre.

Lo cierto es que hay muchísimo dinero por ahí. MUCHÍSIMO. Es solo que los que mandan han desviado esa riqueza hacia un pozo profundo que es encuentra en sus bien cuidadas propiedades. Ellos saben que han cometido delitos para que esto suceda y saben que puede que algún día ustedes quieran ver algo de ese dinero que era de ustedes. Así que han comprado y pagado a cientos de políticos en todo el país para que hagan el trabajo. Pero en caso de que no funcione, tienen sus comunidades cerradas y el avión a reacción de lujo siempre lleno de combustible, los motores encendidos, esperando por ese día que ellos rezan porque nunca llegue. Para ayudar a evitar ese día en que el pueblo exija que le devuelvan su país, los ricos han hecho dos cosas muy inteligentes:

1. Controlan el mensaje. Al ser dueños de la mayoría de los medios, han convencido de manera experta a muchos norteamericanos de pocas posesiones que acepten su versión del Sueño Norteamericano y voten por los políticos que ellos controlan. Su versión del Sueño dice que ustedes también podrán llegar a ser ricos algún día –esto es Estados Unidos, donde cualquier cosa puede suceder si ustedes solo se aplican. Ellos les han brindado convenientemente ejemplos para demostrar cómo un muchacho pobre puede convertirse en un hombre rico, cómo el hijo de una madre soltera en Hawái puede llegar a ser presidente, como un individuo con solo una educación de secundaria puede convertirse en un cineasta exitoso. Ellos contarán estas historias una y otra vez durante todo el día, de manera que lo último que ustedes querrán hacer es echarlo todo a perder –porque sí, ustedes también— algún día pudieran llegar a ser ricos/presidente/ganador de un Oscar. El mensaje está claro: mantengan gacha la cabeza, sigan pegados a la noria, no balanceen el bote, y asegúrense de votar por el partido que protege a los ricos que un día ustedes pudieran llegar a ser.

2. Ellos han creado una píldora venenosa que ellos saben que ustedes nunca van a querer tomar. Es la versión de la destrucción mutua garantizada. Y cuando amenazaron con soltar esta arma de aniquilación económica masiva y la bolsa de valores se fue en picada, y a los bancos los atraparon realizando una estafa de centrífuga a escala mundial, Wall Street emitió la siguiente amenaza: o sueltan billones de dólares de los contribuyentes o dejaremos que la economía se vaya al piso. Entréguenlo o díganle adiós a las cuentas de ahorros. Adiós a las pensiones. Adiós a la Tesorería de Estados Unidos. Adiós a los empleos y las viviendas y el futuro. Fue cabronamente impresionante y nos dejó cagados de miedo. “¡Tomen! Aquí tienen nuestro dinero. No nos importa. Hasta imprimiremos más para ustedes. Pero por favor, permítannos vivir. ¡POR FAVOR!”

Los ejecutivos en los salones de las juntas y de las firmas de capital de riesgo se partían de la risa, y en los tres meses siguientes se estaban enviando unos a otros enormes cheques de bonificación y asombrándose de la manera en que habían podido engañar a una nación llena de idiotas. Millones perdieron su empleo de todas maneras, y millones perdieron su vivienda. Pero no hubo ninguna revuelta (ver #1).

Hasta ahora. ¡En Wisconsin! ¡Nunca alguien de Michigan se sintió tan feliz de compartir un gran lago con ustedes! Ustedes han despertado al gigante que es la clase trabajadora de Estados Unidos de América. Ahora mismo la tierra tiembla y el suelo se mueve bajo los pies de los que mandan, Su mensaje ha inspirado a gente en los 50 estados y el mensaje es: ¡ESTAMOS CANSADOS! Rechazamos a cualquiera que nos diga que Estados Unidos está en bancarrota y derrotado. ¡Es todo lo contrario! Somos ricos en talento e ideas y trabajo duro, sí, y también en amor. Amor y compasión hacia todos los que han llegado a ser los que peor están entre nosotros, y todo sin tener culpa alguna. Pero ellos aún desean lo que todos deseamos: ¡Que nos devuelvan el país! ¡Que nos devuelvan la democracia! ¡Que nos devuelvan nuestro nombre, Estados Unidos de América! No Estados Corporativos de América. ¡Estados Unidos de América!

¿Y cómo lo conseguimos? Bueno, lo hacemos con un poco de Egipto aquí, un poco de Madison allá. Y hagamos una pausa y recordemos que fue un hombre pobre con una venta de frutas en Túnez él que dio su vida para que el mundo enfocara su mirada en la manera en que un gobierno dirigido por billonarios para los billonarios es una afrenta a la libertad y la moral y la humanidad.

Gracias, Wisconsin. Usted han hecho que la gente comprenda que esta fue nuestra última y mejor oportunidad de agarrar el hilo final de lo que queda de los norteamericanos que fuimos. Durante tres semanas ustedes han estado al frío, han dormido en el piso, se han marchado para Illinois –lo que hiciera falta ustedes lo han hecho, y una cosa es cierta: Madison es solo el principio, Los ricos petulantes han ido demasiado lejos. No pudieron contentarse con el dinero que robaron a la Tesorería. No se saciaron eliminando millones de empleos y exportándolos al exterior para explotar a los pobres en otro lado. No, tenían que tener más –algo más que toda la riqueza del mundo. Tenían que poseer nuestra alma. Tenían que despojarnos de nuestra dignidad. Tenían que callarnos la boca de manera que ni siquiera pudiéramos sentarnos a una mesa con ellos y negociar acerca de cosas tan sencillas como el número de alumnos en un aula, más chaquetas blindadas para todos los policías o dejar que un piloto duerma unas pocas horas más para que pueda hacer su trabajo –un trabajo de $19 000 dólares al año. Eso es lo que gana un piloto novato en las líneas de bajo costo; quizás ese piloto novato esté transportando a gente aquí a Madison. Pero ya ha dejado de tratar de que le paguen mejor. Todo lo que quiere es no tener que dormir en el auto entre un vuelo y otro en el Aeropuerto O’Hare. Tan bajo han caído. Los ricos podían contentarse con pagarle a ese hombre solo $19 000 al año. Querían quitarle su sueño. Querían degradarlo y deshumanizarlo. Después de todo, es solo otro vago.

Y eso, amigos míos, es el fatal error de Estados Corporativos de América. Pero al tratar de destruirnos han dado vida a un movimiento –un movimiento que se está convirtiendo en una masiva revuelta no violenta por todo el país. Todos sabíamos que algún día tenía que llegar el punto de viraje, y que ese punto ha llegado, Muchas personas en los medios no entienden esto. Dicen que Egipto los tomó desprevenidos, que nunca se dieron cuenta de lo que venía. Ahora están sorprendidos y desconcertados por qué tantos cientos de miles han venido a Wisconsin durante las últimas tres semanas durante un tiempo brutal de invierno. “¿Por qué están parados ahí en el frío? Hubo esas elecciones en noviembre y se supone que eso ya está”.

"Algo está pasando aquí y ustedes no saben qué es, ¿no es así?"

Estados Unidos no está en bancarrota. Lo único que está en bancarrota es la brújula moral de los gobernantes. Y tenemos la intención de arreglar esa brújula y dirigir el barco nosotros mismos de aquí en adelante. Nunca olviden que mientras nuestra Constitución se mantenga en pie, cada persona es un voto, y eso es lo que los ricos más odian en Estados Unidos –porque incluso aunque parezca que ellos tienen todo el dinero y todas las cartas, ellos aceptan a regañadientes este hecho básico e inamovible: ¡Nosotros somos más que ellos!

Madison, no des marcha atrás. Estamos contigo. Venceremos juntos.

Fuente: Progesosemanal