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MUNDIAL

Estados Unidos en Egipto

Roberto Torres Collazo

Un asunto importante a tomar en cuenta es la participación antes y durante de Estados Unidos en las revueltas del pueblo egipcio y frente al régimen egipcio. Egipto es un fuerte aliado en donde los sucesivos gobiernos estadounidenses desde 1981 ha sostenido el dictador Hosni Murabak con 1.5 billones de dólares anuales. “Ayudas” destinadas en gran parte al ejército y la policía, a esto se une las medidas económica neoliberales del Fondo Monetario Internacional que han desbastado la economía egipcia.

Washington está preparando hace tiempo nuevo gobierno sin Murabak, pero con el murabismo. Según el director de Global Research Michel Chossudovski, la Fundación Nacional por la Democracia (NED) y “Fredom House” en Estados Unidos desde 2008 han jugado un papel protagónico en la preparación de egipcios becados para tomar el poder en la implementación de la democracia al estilo estadounidense en Egipto. En el 2009 la Secretaria de Estado Hillary Clinton, se reunió con presuntos desidentes egipcios donde elogió el trabajo de los activistas, esto una semana antes de Obama visitar Egipto. En Egipto Obama no dijo ni esta boca es mía sobre las pérdidas de libertades públicas, la violación de los derechos humanos, la persecusión, hostigamiento contra la oposición y las eleciones fraudulentas.

Todo eso en un ambiente de camadería, confraternizando con supuestos desidentes y charlando amigablemente entre sonrisas con un dictador.

No nos extrañaría para nada que el gobierno de Estados Unidos impusiera otro títere para que sirva a sus intereses. Lo hizo instalando en el pasado a dictadores como Pinochet en Chile, Videla en Argentina, Duvalier en Haití y Ben Ali en Túnez, Murabak en Egipto, entre muchos otros.

La actitud hasta la fecha de Estados Unidos en el presente, ha sido de hacer sugerencias con paños tibios, midiendo sus palabras, nada de condenas al régimen, apoyando los manifestantes, porque sabe que está en juego su más fuerte aliado despues de Israel en el Medio Oriente. Una posición hipócrita porque el mundo sabe que hace 30 años el régimen ha emprovecido el país: la pobreza ronda en el 25%, el desempleo en un 30%, los alimentos subieron sus precios en el 2010 en un 17%. La corrupción en el gobierno de Murabak le ha ganado el título del “Maestro de la corrupción”. Todo esto con el silencio y complicidad de los gobiernos sucesivos en Estados Unidos.

Estados Unidos junto a Occidente tienen, aparte de la posibilidad de perder un fuerte aliado, un gran miedo a que el gobierno caiga en manos de radicales como la Hermandad Musulmana (HM). No parecen entererarse que la HM ha participado como tantos otros grupos en las actuales manifestaciones, no apoya la violencia, aunque sí lo hizo en el pasado, hasta la década de los años 70'. Hoy está comprometido con el derrocamiento de régimen, pero pacífica y policamente. Gamel Nasser portavoz de HM ha declarado que esta revolución tiene que ver con el futuro de Egipto, no con el Islam.

A nuestro juicio, no bastará sacar a Murabak del poder, en donde se imponga el el murabismo, porque a mediado o largo plazo puede ser mas de lo mismo. El nuevo gobierno deberá desmantelar las reformas neoliberales, abogar por el cierre de las bases militares de Estados Unidos en el Medio Oriente y establecer un gobierno verdaderamente soberano y del pueblo y con el pueblo.

En suma, Estados Unidos está muy implicado en todo ésto. Por motivos geopolíticos, diplomáticos, económicos y porque puede ser una peligrosa chispa que se extienda por otros países dictadoriales como Jordania, Marruecos, Yemen, Siria, Libia, Argelia, Sudán y en Túnez donde comenzó antes que Egipto. Pueden afectarse también sus intereses militares, su presunta guerra contra el terrorismo, sus aliados, el petroleo y otros productos que pasan por el Canal de Suez al mundo. Esta revolución egipcia no es antiestadounidense, pero si contra una dictadura apoyada por Estados Unidos.