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MUNDIAL

Lolita Lebrón: La imprescindible Santa de nuestro altar de la patria

Por Padre Luis Barrios

Hay mujeres y hombres que luchan un día y son buenas/os.
Hay otras/os que luchan un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años y son muy buenas/os.
Pero hay las/os que luchan toda la vida:
esas/os son las/os imprescindibles. "

Bertolt Brecht


Estando en Cuba con la Caravana de Pastores/as por la Paz –retando, denunciando y condenando la política externa del gobierno de Estados Unidos hacia Cuba- fue cuando recibí la penosa noticia que nuestra madre, amiga y compañera y hermana Lolita Lebrón emprendió su viaje hacia el altar de la patria Puertorriqueña. En mis meditaciones y oraciones, para ella y su familia, pude darme cuenta que desde altar de la patria -en cofradía con San Pedro (Albizu Campos), Santa Blanca (Canales) y San Juan Antonio (Corretjer), entre otras/os- su nueva misión será la de protegernos e inspirarnos para que sigamos luchando por la patria liberada.

En este proceso de reflexión del Vía Crucis de Santa Lolita me gustaría resaltar una serie de valores revolucionarios espirituales los cuales nos pueden ayudar a ser mejores combatientes y sobre todo el poder lograr alcanzar la descolonización e independencia de nuestra patria Puertorriqueña.

Primeramente, al igual que Santa Lolita, se hace necesario reconocer abiertamente que nuestra Patria Puerto Rico sigue siendo a través de la fórmula del estado-libre-asociado una colonia de Estados Unidos. Pero a la misma vez que la estadidad no es un proceso de descolonización sino más bien, la manera más violenta de asesinar la nacionalidad porque es la máxima expresión del colonialismo. La única fórmula de descolonización en nuestra realidad colonial lo sigue siendo la independencia para Puerto Rico. Cualquier discusión o proyecto social o político que llevemos a cabo que no contenga la agenda de la descolonización e independencia para Puerto Rico es un proyecto acicalao que pretende mantenernos en arrebato como personas colonizadas.

Por otro lado, Santa Lolita dejó muy claro con su ejemplo que la patria tiene madre. Por lo tanto, quienes hablen de los padres ignorando mencionar las madres son gentes desmadradas. Este vocabulario esmonguillao sexista de exclusión debe de ser erradicado inmediatamente de nuestro diario vivir o de lo contrario le estaremos faltando el respeto todas nuestra madres que viven en el altar de la patria y las que están por llegar.

Santa Lolita no ensenó con su vida que en los procesos revolucionarios no hay vacaciones, ni descansos ni mucho menos pausas arbitrarias que retrasan el movimiento de liberación. Aquí usted se enrola y aunque tenga la monga o esté ensorao, sigue pa’lante hasta que el cuerpo aguante. En este proceso no se debe claudicar jamás porque la lucha no es de quienes comienzan sino más bien de quienes terminan su compromiso con la patria para que pueda ser liberada. Esto a pesar de que te encarcelen por 25 años, como ella lo sufrió, porque la misión es de entrar de pie y salir de pie. En otras palabras Santa Lolita nos está diciendo que en esta lucha nadie se arrodilla, nadie se pone bocabajo ni mucho menos se da a la juyilanga. Hay que ser perseverantes hasta triunfar, esto a pesar que encontremos la muerte física la cual en última instancia es solo un paso para entrar en este altar. Lo que se necesitan son gentes que estén sueltas/os como gavetes.

Asimismo, Santa Lolita dejó muy claro con su vida revolucionaria que practicar a Dios con nuestras acciones, no con palabras, es mucho más importante que creer en ella. Por lo tanto, no es un requisito en los procesos revolucionarios el ser persona atea sino más bien el destruir todo símbolo de opresión religiosa, o no religiosa, que atenta contra la liberación de los pueblos. De aquí el que quienes creyeron que la lucha iba a ser entre quienes creen y quienes no creen en nuestra Diosa se jodieron. Es necesario tenerlo claro; la lucha fue y sigue siendo entre quienes practican la justicia y quienes no la practican y esto incluye la justicia por la liberación nacional. Esto quiere decir que es jalda arriba que vamos.

Del mismo modo nuestra Santa Lolita practicó un tipo de nacionalismo que nada tiene que ver con procesos etnocentristas, sino más bien con asuntos de liberación nacional. Su vida y hazañas dentro del Partido Nacionalista de Puerto Rico, bajo el liderato de Don Pedro Albizu Campos, lo demostró. Este nacionalismo puertorriqueño debe de ser un fundamento para comenzar a redefinir muchos disparates que están pasando en nuestra patria en este momento con el gobierno de Luis Fortuño quien esta ajorao tratando de meternos la estadidad con enemas y sin vaselina. Este señor se eñangota ante sus amos de Washington y no le importa nada de la cultura, idioma o idiosincrasia puertorriqueña. De aquí el que tengamos que a través de este nacionalismo lograr que lleguemos a la fase de enchulao una buena motivación para lograr la descolonización de Puerto Rico. En otras palabras, un nacionalismo que nos motive a joder, fastidiar o jorobar a quienes nos están pisando.

Y por supuesto, Santa Lolita dejó muy claro que hay momentos en las luchas revolucionarias en donde ambas o una de las dos, la diplomacia o la lucha armada, entran en acción. Nosotras/os sabemos hacer mejunjes patrióticos muy buenos. Esto aunque la independencia nuestra esté en jurutungo, no importa la conquistaremos. Su admirable proeza patriótica en el año 1954 -junta a Rafaél Cancel Miranda, Irvin Flores y Andrés Figueroa Cordero- en el ataque a la Casa de Representantes en Washington demostró su calidad humana del patriotismo que sacrifica el individualismo por el beneficio de la colectividad. Esta acción dentro de nuestro contexto sociopolítico que reconoce que el colonialismo es un estado de guerra declarada pasó a ser defensa propia. Por lo tanto no fue un acto de violencia o de terrorismo, fue una hazaña patriótica de liberación. ¡Que nadie hable de la docilidad del pueblo de Puerto Rico porque ese disparate no existe! Sabemos cómo salir en corillo y con nuestras resistencias le creamos un bioco a quienes nos colonizan.

La partida física de nuestra Santa Lolita demostró tener la capacidad de un imán para atraer a grupos dentro del independentismo y lograr por esos momentos una unidad de este pueblo dividido por pequeñeces. Como una ofrenda a su altar y un respeto a su sacrificio sigamos cultivando esta unidad, la cual es posible porque no hay que sacrificar nuestras diversidades. La patria, como Santa Lolita no ensenó, es una, el movimiento independentista y descolonizador asimismo debe de ser uno. Esto por supuesto requiere que yo cultive en mi vida patriótica y revolucionaria de lo que a ella lo sobró: sacrificio sin protagonismo.

Santa Lolita fue clara en su mensaje y debemos de escucharlo, procesarlo y practicarlo porque no hay procesos de independencias y descolonizaciones chipichapes. De aquí el que hoy pueda decir que lo que se quiere nunca muere, por lo tanto, ¡Santa Lolita vive y la lucha sigue!

Dios te me bendiga Santa del pueblo, Diosa te ampare Santa nacional, los Orishas te protejan Santa Guerrera, porque ya el pueblo te canonizó y te venera por tu paz con justicia. ¡Te seguimos amando, viva Puerto Rico libre! Amen con Aché.

Padre Luis Barrios
Iglesia de Santa María
New York, New York
7 de agosto de 2010
Lbarrios@jjay.cuny.edu

(En la foto, pintura de Oscar Lopez Rivera)