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NACIONAL

Lo que los reclutas del ejército de EU no dicen a los jóvenes

Roberto Torres Collazo

El ejército de Estados Unidos atraves de sus reclutas llevan a cabo una agresiva campaña por todos medios para reclutar potenciales soldados en las escuelas secundarias y universitarios de Puerto Rico y Estados Unidos para así compensar actualemnte el poco interés de los jóvenes estadounidense de listarse en las filas del ejército. Una campaña desinformativa y manipulativa. Esta desinformación manipulada han aparecido en diversas fuentes consultadas que para fines de este escrito seguimos de cerca el informe “We Won't Go” (“Nosotros No Queremos Ir”) (2005) de International Action Center, de Estados Unidos.

Esencialmente los reclutas dicen en su campaña a los jóvens que tendran trabajo seguro, pagaran una carrera en el college o universitaria. Viajarás y conocerás muchas culturas, no necesariamente irás al campo de batalla como Irak y Afganistan. Que muchos estan vivo, no han sufrido mutilaciones no han sido herido o enfermos mentales como resultado de las guerras. Es verdad que muere gente inocente, son dañados colaterales, pero esto ocurre en todas las guerras. Mas o menos ese es su discurso de los reclutas del ejército de Estados Unidos.

Los reclutas prometen trabajos. Lo que no dicen los reclutas es que los puestos de trabajos en el ejército en su mayoría no sirven para la vida civil. Los investigadores universitarios Stephen Mangum y David Ball en un estudio de 1984 encontraron que el 94% de los hombres y el 88% de las mujeres despues de dejar el ejército no encontraron trabajo una vez retornaron a la vida civil. Debido a que las destrezas y habilidades aprendidas eran para fines militares y no para la vida civil. Los jóvenes graduados especialmente pobres de escuela superior al entrar al mundo laboral descubren inmediatamente la falta de trabajo y salarios decentes, se ven tentados a entrar al ejército que le ofrecen el paraíso.

Los reclutas en Estados Unidos prometen hasta $70,000 para adquirir una carrera universitaria. La realidad es que el 65% de todos los participantes no han recibido ningun dinero para estudiar. Los que han recibido algun dinero, solamente el 16% han completado un bachillerato. En gran parte debido a que las universidades y colleges son muy caros y el costo de vida no es incluido en las becas.

Que le paguen gratuitamente viajes, comidas, hospedaje y todo incluido para conocer otros países siempre es muy atractivo para cualquiera. Pero cuando todo eso tiene un precio y muy alto como puede ser perder la vida, quedar discapacitado o paralizado para toda la vida, enfermo de los nervios, adquirir enfermedades de la piél como le ha pasado ha cientos de veteranos, matar niños, ancianos, discapacitados, cometer crímenes de guerra porque lo ordenó un superior, torturar como pasó en Irak y pasa en Guantánamo es una incorrecta decisión entrar en el ejército. Someter a una madre, esposa o hermana o padre a una constante anciedad y angustia de recibir muy probablemente un hijo o hija muerte en bolsas, no hay ningun precio que pagar.

Los así llamados daños colaterales son inevitables en cualquier guerra dicen los reclutas y su defensores. Es decir siempre mueren inocentes. Debido a la supuesta alta precisión tecnológica y sus presuntas bombas “inteligentes” han muerto más de 1 Millón de iraquies, la mayoría niños, mujeres, ancianos, enfermos. La tecnología militar es deshumanizante e insensible a la compasión. Un piloto que tire cientos de bombas de gran altura no siente los gritos, dolores y llantos de las familias abajo y no distingue entre civiles o terroristas.

En el contexto de la así llamada “guerra contra el terrorismo” que declaró el ex-Presidente Gorge Bush (Barak Obama va en la misma dirección) como una guerra de larga duración, la posibilidades de enviar soldados al campo de batalla aumenta. Sería ilusorio pensar en la no posibilidad de ser enviado a Afganistan, Irak o cualquier otro lugar en guerra.

Nada de todo lo anterior dicen los reclutas a los jóvenes. Hablan del ejército como si estuvieran vendiendo joyas. Pero la realidad es otra que no dicen. Realidad llena de violencia y muertes, temores, ansiedades y angustias, heridos, inseguridad y jóvenes mutilados de las fuerzas armadas. Desgracia que sufren tanto los jóvenes soldados estadounidenses, puertoriqueños como civiles inocentes de otras naciones.