HOME | ACERCA | NACIONAL | LOCAL | MUNDIAL | DOCUMENTOS | CONTACTOS | ANTERIORES

MUNDIAL

La conspiración contra los Juegos de Beijing

La conspiración contra los Juegos de Beijing

Elliott Castro Tirado / Claridad. Puerto Rico
15 al 21 de Mayo de 2008

No hay que ser ningún genio, politólogo o tener un doctorado en relaciones internacionales para darse cuenta de que se ha desplegado un gigantesco y millonario operativo internacional para desprestigiar a China con motivo de la celebración en ese país de los Juegos Olímpicos de Verano.

Contra los chinos se han unido fuerzas bien poderosas que van desde los tradicionales anticomunistas histéricos, hasta las empresas multinacionales que los ven como una amenaza al control del mercado internacional que les ha producido ganancias billonarias durante décadas. En el complot también han participado, conciente o inconcientemente, sectores liberales que luchan por los derechos civiles y hasta algunos ambientalistas.

Cuando el Comité Olímpico Internacional, (COI), le otorgó la sede a la ciudad de Beijing (los Juegos se asignan a ciudades, NO a países), no se escucharon las protestas que hoy reciben espacios privilegiados en los medios masivos de comunicación internacional. Esto, a pesar de la tirantez prevaleciente con Taiwán, que los chinos reclaman como parte suya, mientras el deporte internacional le ha reconocido participación propia.

Los chinos llevan años preparando las condiciones para presentar unos Juegos eficientes, tanto para los atletas como para el público que disfrute los eventos. Dando muestras de una planificación y eficiencia que debe producir vergüenza a los organizadores de eventos deportivos anteriores y algunos de los venideros, hace meses terminaron la construcción de todas las principales instalaciones, que ya fueron inauguradas en eventos que sirvieron de ensayo para todo su personal, incluyendo técnicos, servicios médicos, personal de seguridad y hasta voluntarios.

Apenas unos meses antes de la fecha de apertura, algunos descubrieron que en China hay altos niveles de contaminación y que podrían afectar la salud de los atletas. La campaña no tuvo repercusiones aunque el fondista etiope Haile Gabresalassie anunció que no participaría en los Juegos para proteger su salud.

Lo próximo fue acusar a los chinos de maltrato infantil y juvenil, por las supuestas condiciones en las que trabajan jóvenes de ese país. Ese intento de descarrilar los Juegos tuvo menos repercusión internacional aún.

La larga polémica en torno al reclamo de independencia de un sector de la población del Tibet adquirió relevancia de primera plana en cuanto comenzó el ya tradicional relevo internacional de la antorcha olímpica desde la ciudad griega de Olimpia hasta la ciudad sede de los Juegos. A la misma vez una facción del movimiento independentista del Tibet comenzó a realizar acciones violentas de protesta, que fueron a su vez reprimidas con fuerza por las autoridades chinas.

Aquí es necesario recordar que es de conocimiento público que el grupo que encabeza el Dalai Lama, recibe financiamiento de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, conocida simplemente como la CIA. El Dalai Lama, quien supuestamente está en contra de todo tipo de violencia, criticó las acciones violentas de sus compañeros. Esas declaraciones suyas no recibieron despliegue internacional, pues los medios insisten en proyectar un movimiento prácticamente unánime entre los tibetanos y con solidez ideológica.

Mientras un sector de los tibetanos protestaba en casa, un grupo muy bien organizado y financiado se lanzó en un ataque frontal para interrumpir el recorrido internacional de la antorcha. Pronto se comprobó que los principales actores de las protestas eran los mismos que se movían de país en país.

Nadie duda de que los ojos de todo el Mundo miran a los Juegos Olímpicos, que se celebran cada cuatro años, porque lo que allí sucede tiene repercusiones publicitarias geométricas. Sin embargo, los atletas que participan en los mismos merecen un respeto absoluto por el esfuerzo realizado en su preparación y el orgullo que sienten al representar a sus respectivos países. Los que quieran protestar ,que protesten, pero que jamás interrumpan las actividades deportivas. Ése es un principio olímpico que todos los que lo han violado han recibido el rechazo mayoritario.

Irónicamente, los antiguos griegos y romanos detenían sus guerras y combates para participar de los eventos deportivos. Hoy, cientos de años más tarde interrumpimos los Juegos Olímpicos por supuestos motivos políticos. Echemos un vistazo a algunas intervenciones políticas y sus efectos en los Juegos.

1916 Los Juegos se suspendieron por la Primera Guerra Mundial.

1920 Juegos celebrados en Bélgica. Se prohibió la participación de Alemania, Austria, Bulgaria, Hungría y Turquía, que habían perdido la Primera Guerra Mundial.

1936 Los judíos del Mundo fracasaron en su llamado a boicotear los Juegos que se celebraron en Alemania. En esos Juegos fue que se realizó, por primera vez, el relevo de la Antorcha Olímpica desde la ciudad griega de Olimpia hasta la ciudad sede, que fue Berlín.

1940 y 1944 Los Juegos fueron cancelados por la Segunda Guerra Mundial.

1948 Londres fue la sede y el debut olímpico de Puerto Rico. Alemania y Japón no fueron invitados.

1956 En Melbourne, Australia. Egipto, Irak y el Líbano boicotearon los Juegos por la presencia de Israel en ellos, mientras Holanda, España y Suiza tampoco participaron en protesta por las acciones militares en Hungría, encabezadas por la Unión Soviética.

1962 Indonesia, la sede de los Juegos Asiáticos, no permitió la entrada a su país de las delegaciones de Israel y Taiwán.

1964 Indonesia y Corea del Norte boicotearon los Juegos que se celebraron en Tokío.

1968 Aunque las fuerzas armadas de México masacraron a miles de estudiantes que protestaban unos días antes de la inauguración de las Olimpiadas y unos atletas estadounidenses se manifestaron contra el racismo que prevalecía en su país, los Juegos se celebraron en ese país sin interrupciones.

1972 En Munich, un comando guerrillero palestino tomó por asalto la delegación de Israel, buscando la liberación de compatriotas suyos. Tras la intervención militar posterior murieron nueve israelitas, cinco guerrilleros y un policía alemán. Ésa ha sido la única vez que unos Juegos se han interrumpido, cuando estuvieron detenidos por 34 horas.

1976 Los Juegos de Montreal fueron boicoteados por 32 países africanos, así como Irak y Guayana, que reclamaban la expulsión de Nueva Zelanda de los mismos por haber sostenido relaciones deportivas con África del Sur, que estaba suspendido de toda actividad deportiva internacional desde 1960 por su política de discriminación racial.

1980 Unos cincuenta países respondieron al llamado hecho por el presidente de Estados Unidos, James Carter para boicotear los Juegos de Moscú en protesta por acciones militares realizadas por la Unión Soviética en Afganistán. En una muestra sin precedentes de nuestro apego a los principios olímpicos y en el mejor ejemplo de nuestra soberanía deportiva, Puerto Rico participó en los Juegos, aunque nuestros atletas desfilaron con la bandera olímpica, en vez de la monoestrellada.

1984 En obvia represalia al boicot encabezado por Estados Unidos a los Juegos de Moscú, catorce países encabezados por la Unión Soviética no asistieron a los Juegos de Los Angeles. China sí participó y entonces los chinos eran buenos para los que hoy los critican.

1988 Corea del Norte, Cuba, Nicaragua, Etiopía y Albania boicotearon los Juegos de Seúl.

1992 Los de Barcelona podrían llamarse “Los Juegos de la Reconciliación”, pues marcaron el regreso de África del Sur a la familia olímpica de la que habían sido separados desde después de los Juegos del 60, los atletas de las dos Alemanias participaron con un solo equipo, como también lo hicieron los de Yemén del Norte y el Sur. Ante la desintegración de la Unión Soviética, doce de sus repúblicas compitieron en una sola delegación, que se llamó “El Equipo Unido”, mientras Estonia, Latvia y Lituania lo hicieron por separado como lo habían hecho anteriormente. Sin embargo, se impidió la participación de Yugoslavia en deportes colectivos, aunque se permitió la participación de atletas de ese país en deportes individuales, en lo que se llamó “Participantes Olímpicos Independientes” bajo la bandera olímpica.

1996 Los Juegos de Atlanta, duramente criticados por su excesiva comercialización, se estremecieron con la explosión de una bomba de alto poder, que causó la muerte de una persona y 110 resultaron heridas. El acto terrorista, que nunca fue reivindicado por ningún grupo, pero por el que se señalaron a extremistas estadounidenses de derecha, se produjo en un parque altamente comercializado, ubicado en el centro de un anillo formado por varias instalaciones deportivas utilizadas en los Juegos.

ecastro@claridadpuertorico.com